1. DESCRIPCIÓN DETALLADA DE LOS HECHOS Y DEL PERSONAL IMPLICADO Los hechos ocurrieron el martes 27 de octubre de 2026, aproximadamente a las 9:30 horas, en la puerta de embarque 505A del aeropuerto de Estambul Sabiha Gökçen, durante el embarque de nuestro vuelo con destino a Alicante. Mi madre y yo viajábamos con Pegasus Airlines y llevábamos dos mochilas personales y una maleta de cabina, una mochila por pasajera y una maleta de cabina para una pasajera. Nuestras mochilas cumplían las dimensiones establecidas para el equipaje personal. Sin embargo, según el pesaje realizado, cada una pesaba aproximadamente 3,1 kg, es decir, unos 100 gramos por encima del límite de tres kilogramos. Desde el primer momento estuvimos dispuestas a solucionar la incidencia de manera inmediata. Bastaba con retirar alguna prenda de cada mochila y ponérnosla encima para reducir el peso y ajustarnos al límite establecido. No pretendíamos incumplir las condiciones de la compañía ni negarnos a colaborar, sino encontrar una solución sencilla y razonable. Sin embargo, dos de las trabajadoras presentes gestionaron la situación de una manera que consideramos completamente inaceptable. Nos insistieron en que no teníamos tiempo, no nos permitieron intentar reorganizar nuestras pertenencias y nos presionaron para abonar 50 euros por cada mochila. La situación llegó al punto de que una de las trabajadoras nos acercó insistentemente el datáfono para que pagáramos los 100 euros, sin ofrecernos una alternativa efectiva ni permitirnos intentar corregir el exceso mínimo de peso. Queremos dejar claro que no tuvimos ningún problema con las tres trabajadoras por igual. Había una tercera empleada, una chica rubia que se encontraba en la puerta 505A, cuyo trato fue amable y correcto. No tenemos ninguna queja sobre ella. Nuestra reclamación se dirige contra la actuación de las otras dos trabajadoras, que fueron quienes protagonizaron el trato que consideramos inaceptable y la presión ejercida para que efectuáramos el pago. Y hablándonos de manera despectiva y con malas caras. Finalmente, ante la situación de presión, la falta de una oportunidad razonable para reorganizar nuestro equipaje y la necesidad de poder embarcar, terminamos abonando 100 euros, 50 euros por cada mochila. Consideramos que el hecho de que nuestras mochilas excedieran ligeramente el peso permitido no justifica que se nos tratara de esa manera ni que no se nos permitiera intentar solucionar la incidencia. 2. IDENTIFICACIÓN DEL PERSONAL CUYA ACTUACIÓN SE RECLAMA Con el objetivo de facilitar la investigación interna y que Pegasus Airlines pueda identificar a las trabajadoras implicadas, proporcionamos las siguientes descripciones, basadas en lo que recordamos de aquel momento. Primera trabajadora: una mujer que llevaba el pelo recogido en una coleta, un chaleco reflectante amarillo y presentaba dos lunares visibles en el rostro, uno en la mejilla y otro cerca de la boca. Segunda trabajadora: una mujer que vestía una falda y un polo azul marino largo, llevaba el pelo recogido y un peinado tipo moño. Tenía el rostro muy maquillado. Esta trabajadora fue quien nos acercó insistentemente el datáfono para exigir el pago. Estas descripciones se facilitan exclusivamente para ayudar a identificar al personal que se encontraba trabajando en la puerta 505A en el momento de los hechos. Solicitamos que la compañía contraste esta información con los turnos y registros de servicio correspondientes. Reiteramos que la tercera trabajadora, una chica rubia que se encontraba en la puerta de embarque, nos atendió de forma amable y correcta, por lo que no dirigimos ninguna queja contra ella. 3. TRATO INACEPTABLE, PRESIÓN Y FALTA DE RESPETO HACIA LAS PASAJERAS Queremos expresar de forma inequívoca nuestra profunda indignación por el trato recibido. Mi madre y yo consideramos que aquellas dos trabajadoras nos trataron de una manera absolutamente inaceptable, con una actitud que percibimos como desagradable, intimidatoria y carente de la mínima consideración hacia nosotras como pasajeras. Se limitaron a informarnos de que nuestras mochilas excedían ligeramente el peso permitido. Lo que vivimos fue una situación en la que nos sentimos presionadas para pagar inmediatamente, mientras se nos negaba la posibilidad de intentar corregir el problema por nuestros propios medios. La trabajadora que nos acercaba el datáfono insistía en que pagáramos los 100 euros, mientras la otra trabajadora intervenía en la situación y se nos repetía que no teníamos tiempo. Nos sentimos acorraladas, sin margen para explicar nuestra intención de retirar una prenda y con la sensación de que la única opción que se nos permitía era pagar. Consideramos intolerable que una incidencia de aproximadamente 100 gramos por mochila terminara convirtiéndose en una experiencia tan desagradable, con una presión constante para efectuar un pago de 100 euros y sin una oportunidad razonable de reorganizar nuestras pertenencias. Ya que la trabajadora nos estaba obligando a pagar y no nos de baja abrir nuestro equipaje. Mi madre y yo terminamos el episodio profundamente disgustadas e indignadas. No es únicamente una cuestión económica: también es una cuestión de respeto, profesionalidad y trato al cliente. Entendemos que el personal de una aerolínea debe aplicar las condiciones de equipaje correspondientes. Sin embargo, esperamos que lo haga explicando las normas con claridad, tratando a los pasajeros con educación y gestionando las incidencias de manera profesional. La existencia de unas condiciones de equipaje no elimina la obligación de ofrecer una atención respetuosa. Insistimos en que nuestra queja no se dirige contra la trabajadora rubia que se encontraba en la puerta 505A y que nos trató correctamente. Precisamente por ello, queremos que la compañía investigue la actuación concreta de las otras dos empleadas y no se limite a dar una respuesta general sobre las normas de equipaje. Solicitamos que Pegasus Airlines revise lo sucedido, contraste las descripciones facilitadas con los registros de personal y determine si la actuación de las trabajadoras se ajustó a los procedimientos de la compañía. No estamos dispuestas a aceptar que una respuesta genérica sobre el límite de peso dé por resuelta nuestra reclamación, porque el objeto de nuestra queja no es solamente el cobro, sino también la forma en que se nos trató, la presión ejercida y la negativa a permitirnos intentar solucionar la incidencia. Por todo ello, reiteramos nuestra solicitud de devolución íntegra de los 100 euros abonados y exigimos una respuesta escrita, individualizada y debidamente motivada sobre los hechos descritos.