Muy decepcionada con el servicio técnico de LG.
Un televisor recién comprado no funciona desde el primer momento y, tras revisarlo, rechazan la reparación en garantía alegando una grieta, sin aportar ninguna prueba de que haya sido causada por un mal uso.
Se limitan a desentenderse completamente, dejando al cliente sin solución.
Estamos hablando de un televisor comprado para una persona de 86 años, con una pensión muy reducida, que ahora se encuentra sin televisión y sin recursos para adquirir otra.
Considero totalmente injusto que no se asuma ninguna responsabilidad en un producto prácticamente nuevo.
Ya está el caso en manos de Consumo.