Hola, al recibir la factura por el alojamiento web de mi empresa, he visto que se me cobraba 86,97 €, casi un 300 % más que el anterior año por el mismo concepto, en que se me cobraron 30,84 €.
Al pedir explicaciones por este gran incremento, se me remite a un correo electrónico que enviaron a los clientes en el mes de abril, donde informaban de las nuevas tarifas y que si se renovaba antes del 1 de junio, se mantendría el precio anterior. Como mi renovación era automática, se suponía que no había que hacer nada, pero ahora me dicen que sí, que tendría que haber renovado manualmente antes del 1 de junio para que no me fuera aplicada esta subida desmesurada de precio. Me parece realmente absurdo tener que renovar si ya hay renovación automática.
No me parece un procedimiento nada claro ni ético el que han aplicado, pues se supone que los nuevos precios deberían ser para clientes nuevos o para los que no habían renovado el servicio, no para los que ya teníamos renovación automática, confiábamos en esta empresa y no teníamos ninguna intención de cambiar de proveedor.
Al explicarles todo esto y reclamar la devolución del incremento de precio, se reafirman en su postura, sin ningún tipo de empatía ni de intento de fidelizar al cliente, ven muy normal la forma en que han actuado y el problema lo tiene el cliente. Me siento realmente abusada y ninguneada como consumidora, jamás me había pasado algo igual.