Compré en Aristocrazy una pulsera Tatú personalizada con tres letras: una G, una A y una N. El problema se produce exclusivamente con la letra N, cuyo diseño presenta una terminación en punta que se engancha continuamente en el pelo, la ropa y distintos tejidos durante un uso completamente normal de la pulsera.
Las otras dos letras de la misma pulsera no presentan ningún problema, por lo que considero que no se trata de un mal uso de la joya, sino de un problema específico de diseño de la letra N. Debido a estos enganches repetidos, la letra ha terminado deformándose.
Acudí personalmente a una tienda Aristocrazy para solicitar una solución, pero me indicaron que no podían hacerse cargo porque no consideraban que existiera un defecto. Posteriormente contacté con Atención al Cliente de Aristocrazy y les expliqué que los enganches son constantes y se producen precisamente porque uno de los extremos de la N termina en pico, en lugar de tener una terminación que evite que se enganche.
Aristocrazy ha rechazado mi reclamación alegando que la deformación es consecuencia del uso de la pulsera y no de un defecto de fabricación. Sin embargo, considero que precisamente la causa de esa deformación es el diseño de la propia letra, ya que se engancha de manera reiterada en condiciones normales de utilización. No se trata de un golpe, un enganchón excepcional ni un uso inadecuado.
Además, la letra tuvo un coste aproximado de 60 €, por lo que considero razonable esperar que pueda utilizarse con normalidad sin engancharse continuamente ni deformarse por ese motivo.
He aportado fotografías en las que puede apreciarse tanto la forma de la letra N como su terminación en punta y la deformación que ha sufrido.
La propia empresa me ha indicado que sus productos cuentan con una garantía legal de tres años frente a defectos, pero se niega a considerar este caso cubierto por dicha garantía.
Solicito que Aristocrazy revise nuevamente el caso y me ofrezca una solución, preferiblemente mediante el reembolso del importe correspondiente o, alternativamente, mediante la sustitución de la letra por otra pieza que pueda utilizarse con normalidad y que no presente este problema de enganches.
Considero que el deterioro no es consecuencia de un uso indebido, sino de una característica del diseño que hace que la pieza no resulte adecuada para su uso habitual.