Compré una furgoneta para mi empresa en FLEXICAR San Fernando el día 02/02/2026 y, cuatro meses después, a fecha 15/06/2026, sigo esperando que solucionen averías que ellos mismos reconocieron desde el primer día.
Al recoger la furgoneta ya me informaron de que los retrovisores tenían un problema y que podía pasar cuando quisiera para solucionarlo. Diez días después intenté hacerlo y comenzó un auténtico calvario. Me dijeron que solo atendían con cita previa, pero conseguir una cita por teléfono era imposible debido al sistema automático. Tras varias visitas presenciales, incluso un trabajador de la propia oficina, Cristian, intentó llamar sin éxito. Finalmente me dieron una cita directamente desde la tienda.
Dejé la furgoneta en taller y, después de más de dos semanas, me la devolvieron sin solucionar los retrovisores, con el mismo ruido en el motor y tras sustituir el depósito de agua por una pieza de segunda mano. Además, instalaron unos retrovisores que no eran los originales y que tampoco funcionaban correctamente.
Volví a contactar con Cristian en numerosas ocasiones mediante llamadas y WhatsApp. Cuando finalmente conseguí hablar con él, el trato recibido fue muy desagradable y la única solución fue volver a dejar la furgoneta en taller. Lo hice de nuevo y, tras otros 15 días, me devolvieron el vehículo exactamente igual que entró: sin reparar.
Ante la falta de soluciones en San Fernando, el 26 de mayo llevé la furgoneta a FLEXICAR Leganés para solucionar los siguientes problemas:
Retrovisores defectuosos.
Ruido en el motor.
Aire acondicionado funcionando incorrectamente.
Alerta en el ordenador de a bordo.
Ulises, responsable en Leganés, sabía perfectamente que utilizo esta furgoneta para mi empresa de climatización y energías renovables, y que dependo de ella para trabajar. Me aseguró que la reparación sería gestionada con urgencia.
Nueve días después me acerqué al taller y me dijeron que seguían esperando un presupuesto. Como necesitaba urgentemente el vehículo para poder trabajar, me recomendaron llevármelo y volver la semana siguiente. Cuando fui a recogerlo me dijeron que el ruido estaba solucionado, pero que quedaban pendientes los retrovisores. Al volver a dejar la furgoneta, el propio taller me confirmó que ni siquiera habían realizado todavía el presupuesto.
Una semana más tarde, Ulises seguía afirmando que no había recibido nada. Sin embargo, el taller me confirmó que el presupuesto ya había sido enviado y que únicamente estaban esperando la aprobación de FLEXICAR para comenzar las reparaciones. Cuando regresé a hablar con Ulises, me aseguró que lo subiría inmediatamente a la plataforma para agilizar la autorización. A día de hoy, eso sigue sin ocurrir.
La situación es tan absurda que llamé directamente al departamento de garantías y me confirmaron que no constaba ninguna gestión activa sobre mi vehículo. Mientras tanto, la furgoneta lleva semanas aparcada frente al taller sin que nadie haga absolutamente nada.
He comprado esta furgoneta porque la necesito para trabajar. No es un capricho ni un vehículo de ocio. Cada día que pasa sin una solución me genera retrasos con mis clientes, pérdida de ingresos, cancelaciones y perjuicios económicos importantes para mi empresa.
Lo más indignante es que, en el momento de la compra, te exigen contratar una garantía adicional prometiendo tranquilidad y cobertura. Sin embargo, cuando llega el momento de utilizarla, las respuestas son retrasos, excusas, falta de comunicación y ausencia total de soluciones.
La sensación que transmite FLEXICAR es que toda la atención termina en el momento en que firmas la compra. Antes de pagar, todo son facilidades y te insisten para que dejes una reseña positiva. Después, cuando aparecen los problemas, conseguir una respuesta se convierte en una lucha constante.
Desde el 02/02/2026 hasta el 15/06/2026 han pasado más de cuatro meses y sigo esperando que solucionen averías que conocían desde el primer día. Mi experiencia con FLEXICAR ha sido extremadamente decepcionante y, sin duda, una de las peores experiencias que he tenido como cliente y como profesional.
Después de más de cuatro meses, múltiples desplazamientos, innumerables llamadas, semanas con la furgoneta inmovilizada y pérdidas económicas para mi empresa, sigo sin tener una solución. He demostrado paciencia, buena voluntad y disposición para colaborar en todo momento, pero FLEXICAR no ha estado a la altura de las obligaciones que asumió en el momento de la venta. No recomendaría esta experiencia a ningún autónomo o empresa que dependa de su vehículo para trabajar, porque cuando aparecen los problemas, la atención y las soluciones simplemente desaparecen.