Realicé un pedido el lunes 6 de julio, con fecha de entrega prevista para el 9 de julio. Sin embargo, al no recibir ninguna notificación sobre el estado del envío ni de posibles incidencias, el día 11 de julio me vi obligado a contactar con atención al cliente para reclamar mi paquete, ya que este no se encontraba en el punto de entrega seleccionado.
Durante esa llamada se me informó de que existía un problema logístico porque, supuestamente, el punto de entrega no podía recibir el paquete. Esta explicación resulta difícil de entender, puesto que dicho punto de recogida fue el que la propia empresa me ofreció al realizar el pedido.
Como solución, me propusieron un nuevo punto de entrega, asegurándome que era la mejor alternativa disponible. Acepté el cambio y se me indicó que la nueva fecha de entrega sería el 14 de julio.
No obstante, llegado el 14 de julio y sin haber recibido nuevamente el pedido, he vuelto a ponerme en contacto con atención al cliente. En esta ocasión, la respuesta ha sido que el nuevo punto de entrega todavía está pendiente de verificación, a pesar de que fue la propia empresa quien me lo recomendó. Como consecuencia, se ha vuelto a incumplir la fecha de entrega acordada.
La única información que se me ha facilitado es que recibiré una llamada con una nueva fecha de entrega, sin concretar cuándo será. En estos momentos, el pedido acumula ya un retraso de cinco días respecto a la fecha inicialmente prevista y, según la información recibida, es posible que el retraso se prolongue aproximadamente una semana más, sin que exista todavía un punto de entrega confirmado.
Considero inaceptable la falta de información, la ausencia de comunicaciones sobre las incidencias y el reiterado incumplimiento de los plazos de entrega, especialmente cuando los problemas derivan de la gestión logística de la propia empresa.