Presento esta reclamación contra FLEXICAR por la gravísima situación que llevo soportando desde prácticamente el momento en que adquirí el vehículo y que, más de un año después, continúa sin resolverse.
Adquirí un Opel Grandland X en Julio de 2025, confiando en que se encontraba en correcto estado de funcionamiento y que, en caso de aparecer cualquier incidencia cubierta por la garantía legal y comercial ofrecida (pagué por la garantía extra), ésta sería atendida con la diligencia exigible.
Sin embargo, la realidad ha sido completamente distinta.
Desde los primeros meses (el día de la recogida para ser más exactos), comenzaron a aparecer averías de importancia relacionadas con el sistema de refrigeración del motor, calentamientos, pérdida de refrigerante y posteriormente fallos del sistema anticontaminación (AdBlue), dando lugar a una sucesión prácticamente ininterrumpida de entradas y salidas del taller.
Durante todo este tiempo el vehículo ha permanecido inmovilizado en sus talleres la suma aproximada de 147 días, una cifra absolutamente desproporcionada para un vehículo adquirido recientemente.
Lejos de solucionarse definitivamente, cada reparación ha ido dando paso a nuevas averías o incluso a la reaparición de las anteriores.
En distintas ocasiones se han sustituido componentes, entre ellos el enfriador de gases EGR, sensores del sistema de refrigeración y otros elementos relacionados con las incidencias detectadas.
Cuando parecía que finalmente la situación comenzaba a solucionarse, apareció finalmente en Junio/26 una nueva avería relacionada con el sistema anticontaminación (avería que ya detecté en Enero/26 y que después de 30 días en taller, me dijeron que no era nada).
Pues bien, ahora en Junio/26, el vehículo permaneció 30 días en el taller para reparar dicho problema.
Transcurrido ese tiempo, FLEXICAR me comunicó que el vehículo estaba reparado y procedí a recogerlo.
Sin embargo, menos de 24 horas después, exactamente el mismo fallo volvió a reproducirse, encendiéndose nuevamente el aviso de avería del sistema anticontaminación.
Es decir, después de mantener mi vehículo inmovilizado de nuevo durante un mes completo, la reparación realizada no solucionó absolutamente nada.
Tuve que volver a entregar el vehículo en el taller al día siguiente.
Lo más preocupante es que, desde entonces, la situación ha pasado de ser un problema técnico a convertirse en un problema puramente administrativo.
El propio responsable del taller de FLEXICAR al que llevé mi coche me confirmó personalmente que ya conocen cuál es la avería.
Me indicó que la pieza estaría disponible en un plazo aproximado de 24 a 48 horas desde el momento en que fuese autorizada.
El problema, según palabras del propio taller y de la persona que conseguí que me atendiera una vez por teléfono, es que no pueden pedir la pieza porque nadie autoriza el presupuesto.
Es decir, el vehículo no permanece parado porque desconozcan la avería.
No permanece parado porque no existan piezas disponibles.
No permanece parado porque continúen realizando pruebas técnicas.
Permanece inmovilizado exclusivamente porque la reparación se encuentra pendiente de una autorización interna de FLEXICAR.
Lo más desesperante es que ni siquiera el propio taller sabe quién debe autorizarla ni dispone de un medio directo para agilizar dicha aprobación.
Siguiendo las indicaciones del taller, he intentado contactar en numerosas ocasiones con el Departamento de Garantías de FLEXICAR de nuevo pero, para no variar, nadie atiende las llamadas telefónicas.
Cuando consigo recibir respuesta vía email, únicamente recibo respuestas genéricas como que "se están realizando gestiones" o que "consultarán con el taller", sin facilitar jamás una explicación concreta sobre el estado real del expediente ni una fecha prevista para la reparación.
Mientras tanto, el vehículo continúa inmovilizado (ya lleva 21 días de nuevo en el taller) sin que nadie sea capaz de ofrecer una solución.
La sensación de abandono e indefensión como consumidor resulta absoluta.
Durante todo este proceso he actuado siempre de buena fe.
He llevado el vehículo al taller cuando me lo han solicitado.
He esperado pacientemente durante semanas e incluso meses.
He aceptado múltiples reparaciones.
He atendido todas las indicaciones recibidas.
He intentado resolver el conflicto por vía amistosa.
Sin embargo, la respuesta obtenida ha consistido en retrasos constantes, ausencia de información, reparaciones ineficaces y una absoluta falta de transparencia.
Esta situación me ha ocasionado importantes perjuicios personales y económicos.
Durante meses he visto limitada mi movilidad, alterada mi vida personal y profesional y sometido a una incertidumbre permanente respecto al estado del vehículo.
Resulta difícil aceptar que un coche adquirido hace justo un año haya pasado una parte tan importante de su vida útil inmovilizado en talleres sin que, a día de hoy, exista todavía una solución definitiva.
Considero que FLEXICAR ha incumplido claramente las obligaciones derivadas de la garantía al no reparar el vehículo en un plazo razonable, al devolverlo sin haber solucionado efectivamente la avería y al mantener actualmente paralizada la reparación por motivos exclusivamente internos de organización o autorización, totalmente ajenos al consumidor.
No resulta admisible que un cliente tenga que averiguar por sus propios medios cuál es la avería, qué pieza necesita el vehículo o que la reparación se encuentra bloqueada porque nadie autoriza un presupuesto.
Toda esa información debería ser facilitada por la empresa de forma transparente, inmediata y profesional.
Por todo ello, solicito la intervención de la OCU para que FLEXICAR proceda de manera inmediata a resolver definitivamente esta situación, repare correctamente el vehículo sin más demoras injustificadas y asuma las responsabilidades derivadas de los gravísimos perjuicios ocasionados por una gestión que considero completamente incompatible con la diligencia y profesionalidad que cabe exigir a una empresa dedicada a la compraventa de vehículos.
Asimismo, dejo constancia de que conservo toda la documentación acreditativa de los hechos expuestos, incluyendo órdenes de reparación, informes técnicos, correos electrónicos, conversaciones mantenidas con el taller y con el Departamento de Garantías, así como el historial completo de incidencias, todo ello a disposición de la OCU y, en su caso, de las autoridades de consumo o de los tribunales de justicia.