Con fecha 9 de Marzo, realicé la compra de un mueble a través de la tienda online Klast, abonando el importe total del producto junto con los gastos de envío.
El pedido fue gestionado por la empresa de transporte Paack. Sin embargo, el transportista indicó en hasta cinco ocasiones que había intentado realizar la entrega en mi domicilio, lo cual es falso, ya que en ningún momento se produjo intento real de entrega ni contacto efectivo conmigo.
No se dejó aviso, no se realizó llamada telefónica ni se produjo ninguna evidencia de intento de entrega. Por tanto, el servicio de transporte no llegó a prestarse correctamente.
Ante esta situación, Klast procedió a la devolución del importe del producto. No obstante, ha retenido 30 euros en concepto de gastos de envío, pese a que la no entrega del pedido no es imputable al consumidor, sino al servicio de transporte contratado por la propia empresa.