Estimados/as responsables de Paradores:
Me dirijo a ustedes para presentar una reclamación formal en relación con nuestra estancia en el Parador de Vielha, del 24 al 28 de junio de 2026, y solicitar una compensación por las incidencias sufridas durante esos días.
Somos clientes habituales de Paradores desde hace años y titulares de la tarjeta Amigos de Paradores, motivo por el que nos resulta especialmente decepcionante el trato recibido en esta ocasión.
A nuestra llegada se nos asignó la habitación 204, destinada a una familia de cuatro personas (dos adultos y dos menores). Desde el primer momento comprobamos que la habitación presentaba un intenso y persistente olor a heces y orines, lo que la hacía claramente impropia para su ocupación.
Comunicamos inmediatamente esta incidencia en recepción. Como solución, se nos indicó que se enviaría un técnico para revisar el problema y que se utilizaría una máquina de ozono para intentar eliminar los malos olores. Al día siguiente el técnico inspeccionó la habitación, pero no consiguió solucionar el origen del problema. La utilización de la máquina de ozono únicamente mitigó parcialmente los olores, que continuaron presentes durante prácticamente toda nuestra estancia.
A pesar de nuestras reiteradas quejas y de solicitar en varias ocasiones un cambio de habitación, se nos respondió que no había disponibilidad, por lo que nos vimos obligados a permanecer en una habitación que no reunía unas condiciones mínimas de confort e higiene.
La situación alcanzó su punto más grave la última noche. Tras el uso continuado de la máquina de ozono, nuestra hija de 12 años comenzó a sufrir una intensa irritación respiratoria, con una tos persistente y muy llamativa, hasta el punto de que llegamos a plantearnos acudir a un servicio médico. Solo entonces, y tras nuestra insistencia, se nos ofreció una solución provisional: mi esposa y nuestra hija mayor fueron trasladadas a otra habitación distinta provisional para pasar ellas la noche (313), mientras el resto de la familia permaneció en la habitación original, pues no cabíamos todos en la 313. Al día siguiente, finalmente, se nos cambió a la habitación 312, tal como consta en la factura que adjuntamos.
Consideramos que la gestión de esta incidencia fue claramente insuficiente. El problema inicial nunca se resolvió adecuadamente, se prolongó durante varios días, las soluciones ofrecidas resultaron ineficaces y, además, el uso reiterado de una máquina de ozono en una habitación ocupada terminó provocando un episodio de irritación respiratoria en una menor de edad.
Entendemos que cualquier establecimiento puede sufrir una incidencia puntual. Lo que consideramos inaceptable es que esta situación se prolongara durante prácticamente toda la estancia sin ofrecer una solución efectiva y obligando a los clientes a soportar unas condiciones que no se corresponden con los estándares de calidad que cabe esperar de Paradores.
Por todo ello, solicitamos que esta reclamación sea atendida y que se nos ofrezca una compensación adecuada por los perjuicios sufridos, teniendo en cuenta la deficiente calidad del alojamiento recibido, las molestias ocasionadas durante toda la estancia, el riesgo para la salud derivado de la utilización del ozono y nuestra fidelidad como clientes habituales de la cadena.
Adjuntamos la factura de la estancia, en la que puede comprobarse el cambio desde la habitación 204 a la habitación 312.
Confiamos en que Paradores valore esta situación con la atención que merece y adopte una solución acorde con el perjuicio ocasionado.
Atentamente,
Gil Manuel Hernández Martí
N.º de tarjeta Amigos de Paradores: 15579170
649628904
gil.hernandez@uv.es