Quiero dejar constancia de la situación que he vivido con la Universitat Oberta de Catalunya (UOC), ya que considero que el procedimiento seguido ha sido profundamente injusto y carente de la transparencia que debería exigirse en una institución universitaria.
Durante todo el semestre cursé la asignatura Mercados y Conducta, obteniendo una nota media de 9,6 en la evaluación continua. En una de las actividades (PAC 3), la universidad ya cuestionó la autoría de mi trabajo y me exigió realizar una prueba oral extraordinaria para demostrar que había elaborado personalmente dicha actividad. Superé esa prueba satisfactoriamente y la PAC fue finalmente calificada con un 10, quedando acreditados mis conocimientos sobre la materia.
Sin embargo, tras realizar el examen final, la universidad decidió calificarlo con una D/0, alegando un supuesto uso de inteligencia artificial y una presunta falta de originalidad.
Lo más grave no es únicamente la calificación obtenida, sino que nunca se me han mostrado las pruebas concretas que justificarían esa acusación.
Durante la revisión del examen se me indicó únicamente que se habían detectado "anglicismos", "métodos no explicados durante el curso" y una "detección inequívoca del uso de IA". Ante estas afirmaciones, presenté un escrito de alegaciones analizando una por una todas las preguntas del examen, indicando los módulos y materiales del curso en los que se basaban mis respuestas.
La respuesta recibida no respondió a ninguno de mis argumentos. Simplemente reiteró que existían "trazas digitales" y "señales" compatibles con el uso de inteligencia artificial, sin identificar qué respuestas eran supuestamente irregulares, qué expresiones concretas motivaban la acusación ni qué metodología se había aplicado para llegar a esa conclusión.
En consecuencia, no he podido ejercer adecuadamente mi derecho de defensa, porque resulta imposible rebatir una acusación cuando no se conocen las pruebas en las que se fundamenta.
Entiendo y comparto la necesidad de que las universidades luchen contra el engaño académico y el uso indebido de herramientas de inteligencia artificial. Sin embargo, precisamente por la gravedad de una sanción de este tipo —que implica suspender la asignatura, perder el tiempo y el dinero invertidos y quedar vinculada a una presunta conducta deshonesta— considero que la universidad debería motivar su decisión de forma clara, detallada y verificable.
En mi caso, el examen fue realizado bajo supervisión mediante cámara, niego haber utilizado inteligencia artificial o cualquier otro medio no autorizado y sigo sin conocer cuáles son las pruebas concretas que supuestamente demuestran lo contrario.
Ante esta situación, he presentado una reclamación ante la Sindicatura de Greuges de la propia universidad, solicitando que se revise el procedimiento y que se me facilite acceso a los informes o documentos en los que se basa la decisión adoptada.
Lamentablemente, esta experiencia ha deteriorado gravemente mi confianza en la universidad y me ha llevado incluso a plantearme cambiar de centro, al sentir que obtener buenos resultados académicos puede acabar convirtiéndose en motivo de sospecha sin que el estudiante tenga posibilidad real de defenderse.
Con esta reclamación únicamente pretendo dejar constancia de lo sucedido y advertir de la importancia de que las universidades actúen con la máxima transparencia cuando atribuyen a un estudiante una conducta tan grave como el supuesto uso de inteligencia artificial. Cualquier acusación de este tipo debería estar respaldada por pruebas objetivas, accesibles para el estudiante y susceptibles de ser contradichas, garantizando en todo momento el derecho de defensa.
Estoy muy decepcionada.