Estimados/as señores/as:
He realizado una reserva a través de Airbnb, tras la cual el anfitrión ha reclamado un importe por supuestos daños en un sofá-cama del alojamiento.
Según el anfitrión, el sofá presentaba una rotura en su estructura tras nuestra estancia. Sin embargo, durante el uso del mismo, este se utilizó únicamente para dormir, sin forzarlo ni manipularlo de forma indebida. No se escuchó ningún crujido ni se percibió ningún problema, y se pudo dormir con total normalidad durante toda la estancia.
La única prueba aportada es una fotografía donde se aprecia la fractura de una pieza de madera del bastidor, que sigue la beta de la madera, algo que puede producirse por uso normal o por defectos del material, especialmente en las condiciones de humedad que presentaba el piso.
Posteriormente, hemos contactado con la tienda donde se compró el sofá, hace menos de un año, donde nos han confirmado que el producto se encuentra en garantía y que la avería descrita es reparable por ellos dentro de dicha garantía.
A pesar de ello, Airbnb ha determinado que debemos abonar 400 €, basándose en la sustitución del sofá por uno de características similares, sin justificar por qué no se ha considerado la opción de reparación, que sería notablemente inferior en coste.
Consideramos que:
No se ha acreditado que el daño se produjera por un uso indebido por nuestra parte.
No se ha tenido en cuenta la posibilidad de reparación.
El importe asignado no respeta el principio de proporcionalidad.
Por todo ello, solicitamos su intervención para revisar este caso, ya que entendemos que se nos está imputando un coste excesivo y no debidamente justificado.