Antes de recibir el suelo vinílico comuniqué de forma expresa a Temu que no quería la mercancía y desistía de la compra. También comuniqué el rechazo a los transportistas; existe incidencia en DPD anterior incluso a la llegada de los paquetes a España y dejé además una nota visible en mi domicilio rechazando la entrega.
Temu está confundiendo el derecho de desistimiento con la devolución material del producto. La recepción del bien no es requisito para poder comunicar el desistimiento: el considerando 40 de la Directiva 2011/83/UE establece expresamente que el consumidor debe poder ejercerlo antes de entrar en posesión material de los bienes. En España, los arts. 104 y 106 del RDL 1/2007 permiten comunicarlo mediante una declaración inequívoca antes de finalizar el plazo legal.
Yo nunca recibí esos paquetes. Alguno figura como “entregado”, pero yo no estaba en casa y no había ninguna persona autorizada por mí para recibirlos. Tampoco autoricé su entrega a vecinos o terceros.
Si Temu sostiene que hubo entrega, solicito que aporte prueba fehaciente indicando fecha, hora, lugar e identidad del receptor.
No puedo gestionar la devolución de algo que nunca estuvo en mi poder. Una vez rechazado el envío, corresponde a Temu, al vendedor y a sus transportistas localizarlo y devolverlo. Yo no soy el operador logístico de Temu.
Solicito que Temu reconozca el desistimiento comunicado antes de la entrega, deje de trasladarme gestiones logísticas que no me corresponden y tramite el reembolso al método de pago original. No acepto saldo Temu como sustitución del dinero; el art. 107 establece, salvo acuerdo expreso en contrario, el reembolso por el mismo medio de pago.
He aportado pruebas del rechazo previo, de la incidencia en DPD y de las comunicaciones realizadas a Temu y transportistas.
He llegado incluso a tener que explicar exactamente la misma situación a atención al cliente de Temu en español, chino e inglés, dejando claro en los tres idiomas que no quiero recibir los paquetes, que los rechacé y que lo que solicito es el reembolso. A pesar de ello, la plataforma continúa respondiendo como si estuviera reclamando la entrega o la localización de la mercancía. Considero especialmente preocupante que el consumidor tenga que llegar a comunicarse en varios idiomas para intentar que una plataforma internacional comprenda y aplique correctamente una solicitud de desistimiento.
No estamos ante un problema de idioma, sino ante una gestión incorrecta del desistimiento y de sus consecuencias logísticas.