Reclamo frente a Indie Campers por el grave incumplimiento sufrido durante un alquiler de camper en Italia del 15 al 29 de julio de 2026, para tres personas, por un importe total de 2.660,08 €, además de una fianza de 500 €. Adjunto el documento “Denuncia indie campers.pdf”, donde se recoge la cronología completa y detallada.
No se trató de una avería aislada. Indie Campers nos entregó un primer vehículo con el testigo de motor ya encendido. El propio contrato anotaba dos veces “Dashboard Light - Check Engine - Cannot diagnose further”. Al día siguiente, cuando todavía estábamos cerca de Roma, avisamos expresamente y preguntamos si debíamos volver. La empresa confirmó que el testigo ya aparecía en la recogida y nos indicó que podíamos continuar.
Horas después comenzaron los fallos de batería y arranque, que se repitieron prácticamente durante todos los intentos de puesta en marcha. Ese mismo día el vehículo sufrió una pérdida grave de potencia en plena autovía: en subida llegó a circular aproximadamente a 50 km/h, sin responder al acelerador, generando una situación objetiva de riesgo. Volvimos a avisar, pero no se organizó una revisión inmediata ni una sustitución.
El 19 de julio la camper quedó completamente inmovilizada entre Calci y Buti, sin luces, cuadro ni respuesta al girar la llave. Tras numerosas comunicaciones, una asistencia externa consiguió arrancarla, pero no reparó la causa. Siguiendo las indicaciones recibidas, condujimos unos 45 minutos hasta Pisa para recargar la batería y quedar cerca de una base. Nada más apagarla volvió a quedar totalmente sin alimentación.
Desde aproximadamente las 15:00 solicitamos otra asistencia urgente. Indie Campers afirmó repetidamente que enviaría una grúa. A las 16:55 ya llevábamos tres horas esperando; a las 18:44, cinco horas; y pasada la medianoche seguíamos sin solución. La grúa nunca llegó. Pagamos 474,60 € por un Plan Premium precisamente para recibir asistencia efectiva, pero se sucedieron agentes, se repitieron preguntas ya contestadas, se nos facilitaron empresas que solo atendían en italiano y terminamos resolviendo por nuestros propios medios.
Fuimos en Uber hasta la base de Pisa. El personal presente dijo que no podía ayudarnos porque el responsable no estaba. A la vista había pinzas y un arrancador, pero no se utilizaron ni se nos facilitaron. Tuvimos que regresar en otro Uber a la camper. A la mañana siguiente, el responsable sí utilizó medios de arranque disponibles en la base.
Nos vimos obligados a pasar toda la noche junto al vehículo, en una zona urbana no habilitada para pernoctar. La llave quedó bloqueada en el contacto por la falta de batería, por lo que no podíamos cerrar bien la camper ni abandonarla para buscar alojamiento. Tuvimos que limitar electricidad y agua, soportar calor y una presencia extraordinaria de mosquitos que provocó numerosas picaduras. Incluso contactamos con el 112. La propia empresa reconoció posteriormente por escrito los “dos días de espera”.
El 20 de julio volvieron a prometer una grúa para aproximadamente las 06:50. A las 07:59 seguíamos esperando. Tras unas dos horas y media más, pedimos otro Uber y volvimos a la base de Pisa. El taller conectó la diagnosis y, según se nos informó, detectó una incidencia relacionada con el sistema AdBlue y/o la regeneración del filtro DPF. Esto demuestra que existía información diagnóstica relevante que podía haberse comprobado antes de entregarnos el vehículo y antes de indicarnos que continuáramos.
Inicialmente pretendían reparar la camper y que siguiéramos con ella. Nos negamos por la pérdida de potencia, los fallos reiterados y la inmovilización. Solo después de nuestra insistencia y de la valoración del taller aceptaron sustituirla. Pese a haber numerosas campers en Pisa, nos trasladaron hasta Florencia, con otra pérdida de tiempo y un viaje largo, caluroso e incómodo.
El vehículo de sustitución todavía estaba siendo preparado cuando llegamos. La limpieza se interrumpió y se nos entregó sin una elección real. Presentaba suciedad en baño, grifos, fregadero, puerta, suelo, tapicerías, moquetas y cortinas, además de agua o humedad en el pasillo. Se nos dijo que buscáramos por nuestra cuenta un servicio de limpieza y luego reclamáramos el importe. Ya habíamos perdido demasiado tiempo y tuvimos que limpiarla nosotros mismos. Tampoco se completó con normalidad el check-in ni se formalizó el nuevo contrato antes de que nos indicaran que saliéramos.
Aunque la empresa calificó la segunda camper como de categoría superior, no fue una mejora funcional para nuestra familia. La cocina era más pequeña, el salón estaba prácticamente separado de las plazas delanteras y los asientos giratorios apenas podían integrarse. No tenía toldo, pese a que la configuración inicialmente elegida y el primer vehículo sí lo tenían. La cama era menos accesible para mi madre y no disponía de una escalera adecuada.
Además, la batería auxiliar del segundo vehículo funcionaba de manera anómala pese al panel solar. Con un uso mínimo se agotaba antes de acostarnos, impedía cargar teléfonos y obligaba a arrancar el motor para disponer de electricidad. Tenemos un vídeo grabado a las 23:08, aproximadamente una hora después de anochecer, en el que ya no quedaba batería. También tenemos otro vídeo en el que la segunda camper circula aproximadamente a 34 km/h con el acelerador completamente pisado. Se encendieron asimismo avisos electrónicos y había otros defectos de preparación: soporte de claraboya desmontado, puerta mosquitera mal montada y falta de adaptador para llenar agua.
Los gastos extraordinarios acreditados ascienden a 170,25 €: tres trayectos de Uber, comida durante la espera y un pedido entregado junto a la camper inmovilizada. La devolución se realizó en Roma sin que se nos comunicara daño, penalización ni saldo pendiente. La fianza de 500 € continúa sin una explicación clara sobre su liberación.
Solicito:
- Reembolso íntegro del alquiler: 2.660,08 €.
- Devolución de la fianza: 500 €.
- Reintegro de gastos: 170,25 €.
- Compensación adicional por pérdida sustancial de vacaciones, inseguridad, estrés y molestias graves: 1.000 €.
Total reclamado: 4.330,33 €.
Todo está documentado mediante contratos, correos, historial de conversaciones, factura telefónica, tickets, fotografías y vídeos. La documentación completa se conserva y será aportada cuando resulte necesario. No acepto bonos ni créditos para futuros alquileres. Solicito una respuesta motivada y una solución económica efectiva.