- Reservé un alojamiento en Roma a través de Booking.
- Traté de contactar con el anfitrión durante días y no hubo manera.
- Cuando, por fin, respondió, tres días antes de mi viaje, canceló mi reserva alegando obras en el apartamento.
- Solicité por teléfono a Booking una reubicación y tras más de 30 minutos en espera logré hablar con un agente que se negó a reubicarme alegando que yo había cancelado la reserva. Le indiqué que la reserva había sido cancelada por el anfitrión, como se deduce al leer el chat con el mismo en la web de Booking. El agente insiste en su negativa y de muy malas maneras me dice que ni va a identificarse, ni va a escalar mi llamada a un supervisor. No obstante, me devuelven la cantidad que pagué inicialmente quitándose así el problema de encima.
- A dos días de mi viaje, tuve que buscar un hotel en la ciudad y reclamo a Booking que cumpla su política de reubicación haciéndose cargo de la diferencia de precio entre el apartamento inicial y el hotel. Esa diferencia asciende a 365,88€ y se demuestra con la factura que ya he facilitado a Booking mil veces.
-Booking lleva más de un mes dándome largas, tras mil mensajes y mil llamadas, aceptan primero un reembolso de menor cuantía y después un reembolso mediante créditos para futuras reservas, a lo que me niego rotundamente ya que es una práctica ilegal y que jamás volvería a reservar nada con esta empresa.
-Reclamo a la empresa el reembolso exacto tal y como dicta la Ley General para la Defensa de Consumidores y Usuarios de España, es decir, como un ingreso directo a la tarjeta utilizada para el pago inicial.