El día 13 de julio de 2026, a las 20:13 horas, adquirí un conejo en el establecimiento Kiwoko de Santander. La conejita al ser tan pequeña y pesar 500 gramos nos llamó la atención que era más ronca al ronronear o que hacía algún ruidito pero primero pensamos que era de emoción o una característica de ella porque comía y hacía sus necesidades normales y no tenía mal aspecto. Alguna noche escuché algún estornudo esporádico y los días posteriores escuché alguna tos y los ruidos empezaron a parecerme que ya no eran fruto de una característica suya por lo que durante la madrugada del 18 de julio, ante el agravamiento de su estado y los continuos episodios de tos, contacté con un veterinario de urgencias. Posteriormente, a las 9:30 horas, intenté ponerme en contacto telefónico en repetidas ocasiones con la tienda Kiwoko Santander, sin obtener respuesta. Llamé entonces a Kiwoko Torrelavega, donde me informaron de que la tienda de Santander disponía de servicio veterinario.
Ante la imposibilidad de contactar telefónicamente y la urgencia de la situación, me desplacé personalmente a la tienda Kiwoko Santander con el conejo. A pesar de que había una veterinaria en el establecimiento, el personal me indicó que no la avisaría para valorar al animal, ni para responderme una duda o recetarme algo o hablar unos segundos con ella, no nos importaba esperar a que acabara de atender a un perro pero se nos negó la asistencia y el trato fue muy desconsiderado ya lo he comentado en las grabaciones con ustedes telefónicas y KIWOKO Torrelavega me ayudaron mucho y fueron muy empáticos, profesionales y amables saben todo lo ocurrido Por lo que no recibí ninguna asistencia ni solución por parte del establecimiento.
En la tienda avisé que la conejita estaba muy enferma y si no me atendían era muy probable que fallecería y literalmente ni me respondieron, eso es una falta muy grave del código Deontológico de los veterinarios con agravamiento por estar comprado el animal en la misma tienda. A un animal en estado grave no se le puede negar la asistencia agravado porque es de esa tienda.
Debido a esta situación tuve que acudir a un veterinario de urgencias, el primero que conseguí encontrar de exóticos. Al atenderme solo tuvo que oscultar al conejito para determinar que no podía ni respirar bien por lo que se fue rápido a hacer placas y cultivo d, tras la realización de radiografías y un cultivo, se diagnosticó una infección respiratoria que afectaba a las vías respiratorias y a uno de los pulmones del conejo. El tratamiento prescrito consiste en la administración diaria de antibiótico mediante inyección hasta disponer del resultado del cultivo bacteriológico.
Como consecuencia de estos hechos, hasta la fecha he asumido 277 euros en gastos veterinarios, tiene que ir todos los días al veterinario a pincharse antibiótico y eso me lo cobrará al final de las mismas si llega la conejita. Por tanto, la cantidad va a seguir creciendo y no sabemos si se podrá hacer algo más por ella, que también aumentará la cantidad.
El tiempo perdido al ir no atenderme en Santander, más la falta de información de la veterinaria de KIWOKOSantander quizás sabía que había estado en tratamiento antes o con infección o sabía de casos similares ha podido además de romper el código empeorar la situación. (quizás tenía un historial suyo que podrá haber ayudado).
El lunes noche cuando adquirí la conejita a todos les conté que era para hacer compañía a mi conejo de 9 años porque falleció anteriormente otro conejito de mayor también adquirido en Kiwoko. Nadie me indicó que había que hacer una cuarentena por si la pequeña le contagiaba algo. Yo daba por hecho que estaba en seguimiento veterinario y en perfecto estado de salud. Ahora hay riesgo de que también fallezca el conejo mayor, que por ahora está perfecto pero claro si le ha contagiado la conejita tarda de una semana a dos en incubarlo por lo tanto lo más probable es que me quede sin 3 conejos.
Después de salir a urgencias destrozados fuimos a Kiwoko SANTANDER a informar de que si hubiera esperado al lunes como dijo la dependienta mi conejita estaría muerta y para que avisara para atender posibles casos en la tienda de enfermos. También a gestionar la garantía de Bienestar animal. La dependiente me chilló en todo momento, se rió de mi sufrimiento y dijo que ella si avisa a la veterinaria la despiden, No le interesaba el estado de posibles conejitos enfermos, no nos tomó datos, de mala gana nos hizo una copia de la factura y nos indicó que ella es dependiente y que no va a gestionar nada de la Garantía de Bienestar animal que volviera lunes a hacerlo. Cuando sabía que el lunes yo tenía que ir al veterinario como todos los dias. Añado que tengo una discapacidad de un 63%, tengo enfermedades graves cardiovasculares y me veo obligada a ir al veterinario cada día.Le pedí en 3 veces que dejara de chillarme que mirase como le estaba hablando yo de correcta a pesar de mi situación y como ella que no tenía ningún problema me chillaba todo el rato.
Como dato a añadir su compañero no negó que me chillara dijo que es que ella habla así, y esa mañana no nos cogían el teléfono en toda la mañana a pesar de estar al menos dos empleados y la tienda estar vacía las dos veces que fui.
Recalcaban que solo iban a atender a un perro para una eutanasia, pero podía después haber hablado unos minutos conmigo, o mucho mejor visto a mi conejita.
La empleada fue super cruel conmigo y perdió los papeles todo el rato y nosotros a pesar de lo duro de la situación estuvimos correctos en todo momento. La tienda de Torrelavega que ni habíamos estado nunca nos apoyó mucho por teléfono ya que no entendían nada y vieron nuestro comportamiento que no exigíamos nada estábamos desesperados por ayudar a la conejita nada más y fuimos inocentemente a la tienda por consejo de ellos para usar su veterinario. También nos conocieron en persona cuando fuimos a buscar un corralito para separar a la conejita infecciosa del mayor por consejo del veterinario. Estuvieron de 10 con nosotros se veían que empatizaban con nuestro sufrimiento y a ellos si que les dimos trabajo que les llamamos varias veces en la desesperación y ambos trabajadores estuvieron de 10. Hasta hicieron de más de su labor pero como en vez de malas formas encontraba amabilidad y bondad me salía apoyarme en ellos.