Compré la mesa Luma en mayo. El pedido tardó dos meses en llegar (julio) y la sorpresa al montarla fue nefasta: la madera de las patas se agrietó inmediatamente al montarlas y el tablero ya venía arañado y con marcas visibles.
Tramité el cambio por una unidad nueva. Me hicieron quedarme con la mesa defectuosa ocupando espacio en casa a la espera de la sustitución. Tras más de un mes de retrasos continuos y darme largas, la nueva mesa ni siquiera llegó a enviarse.
Ante esta falta de seriedad, gestioné la devolución definitiva y el reembolso. A día de hoy, nadie se hace cargo ni de enviar al transportista a recoger el bulto defectuoso ni de devolverme mi dinero, el serviocio de atención al cliente ni contesta a mis emails.