Compré una sudadera en Nina Toledo por un importe aproximado de 50 €. Las fotografías y la descripción del producto mostraban una prenda de una calidad muy superior a la que finalmente recibí. Al abrir el paquete comprobé que tanto los materiales como el acabado y el aspecto general no se correspondían con las expectativas generadas durante la compra.
Tras contactar con atención al cliente para solicitar la devolución, descubrí que la única dirección autorizada para devolver el producto se encuentra en Shenzhen (China). La empresa exige que el cliente asuma íntegramente los gastos de envío internacional y no proporciona etiqueta de devolución prepagada ni dispone de almacén o punto de devolución en España o en ningún país de la Unión Europea.
Durante las conversaciones mantenidas por correo electrónico, la empresa me ofreció sucesivamente un 10 %, un 15 % y finalmente un 20 % de reembolso para que me quedara el producto y renunciara a la devolución. También me ofrecieron un vale de compra del 50 % para futuras compras. Sin embargo, en ningún momento facilitaron una alternativa razonable que evitara al consumidor asumir los elevados costes de una devolución internacional a China.
Considero que los consumidores deberían conocer esta circunstancia antes de realizar una compra, ya que la información comercial de la tienda puede dar la impresión de que se trata de una empresa más cercana al mercado europeo, cuando la única devolución posible implica un envío internacional costoso y complejo.
Por mi parte, he trasladado toda la documentación del caso, incluyendo correos electrónicos, fotografías del producto recibido y condiciones de devolución, para estudiar posibles reclamaciones ante mi entidad bancaria y los organismos de protección al consumidor competentes.
Comparto esta experiencia para que otros compradores puedan tomar una decisión informada antes de realizar un pedido.