Me di de baja de los servicios de internet, tanto de mi contrato como del contrato de mi madre, para el cual dispongo de un poder firmado, debido a las constantes interrupciones del servicio, algunas de las cuales llegaron a prolongarse durante varios días.
Una vez solicitada la baja, me puse en contacto con la compañía para preguntar dónde y cómo debía devolver los equipos (routers). Sin embargo, no recibí ninguna respuesta ni instrucciones al respecto.
Transcurrido aproximadamente un mes, la compañía procedió a realizar dos cargos de 108,90 € cada uno, correspondientes a los dos routers, ascendiendo el importe total a 217,80 €.
Al día acudí personalmente a una de sus tiendas con los dos equipos para proceder a su entrega. Sin embargo, el personal de la tienda se negó a recibir los routers y también se negó a sellar o firmar cualquier documento que acreditara que yo había acudido a devolverlos poruqe la supuesta encargada dijo que no lo aceptaban fuera de plazo (8 dias).
Ante esta situación, presenté una hoja oficial de reclamaciones en la que dejé constancia expresa de que la compañía se había negado a aceptar la devolución de los equipos. Asimismo, realicé fotografías de los routers junto con la hoja de reclamaciones, con el fin de dejar constancia y disponer de una prueba de devolución los equipos.
A pesar de todo lo anterior, la compañía continúa reclamándome diariamente el supuesto importe pendiente mediante correos electrónicos y mensajes SMS, insistiendo en que mantengo una deuda que considero injustificada, dado que los equipos ya han sido devueltos, aunque con un retraso de ocho días respecto al plazo inicialmente establecido. En cualquier caso, mi voluntad de devolverlos quedó acreditada, mediante la hoja de reclamaciones que tuvieron que sellarme.
Considero que esta actuación resulta claramente abusiva y que la compañía no puede cobrar 108 euros por unos equipos cuya valor no es ni 20 euros, especialmente cuando previamente solicité instrucciones para devolverlos y no obtuve respuesta, y posteriormente acudí personalmente a una tienda y fueron entregados.
Por todo ello, solicito que se actúe contra Olin y que se investigue esta práctica, ya que, por lo que he podido comprobar, existen otras reclamaciones y quejas de clientes por situaciones similares. Considero que podría tratarse de una práctica sistemática o de un ´modus operandi´ destinado a obtener ingresos adicionales, a pesar de que en ningún momento se ofrece compensación alguna por las constantes interrupciones del servicio.