Pésima experiencia, chapuzas y falta de respeto intolerable.
Con esta gestión, Leroy Merlin ha perdido a unos clientes que, hasta ahora, comprábamos absolutamente todo en sus tiendas.
En enero pagamos 2.500€ para cambiar una bañera por un plato de ducha. Más de seis meses después, tras innumerables reclamaciones y negociaciones por la nefasta gestión, han venido a corregir la chapuza inicial. Aunque estéticamente ha quedado aceptable, el trabajo sigue mal rematado: la mampara no corre bien, pierde agua por todas partes y dejaron todo el baño sucio. Tendremos que pagar a un fontanero externo para alinear los mamparos y sellar bien la mampara.
Lo más grave de todo ha sido el trato humano. Mi compañero y yo somos personas con alta discapacidad (yo, además, soy autista). En la última visita, un operario me gritó e insultó gravemente dentro de mi propia casa. Es una falta de respeto intolerable y una vulneración absoluta de nuestra intimidad y seguridad. Por salud mental no vamos a iniciar un proceso en Consumo, ya que nuestra paz vale más que ellos y no queremos volver a interactuar con esta empresa.
Publico esto exclusivamente para advertir a otros usuarios de las subcontratas que Leroy Merlin mete en las viviendas. No recomiendo la contratación de Leroy Merlín para ninguna obra, y que nadie se crea lo de "cambio de bañera por ducha en 24/48 horas".
AVISO A LA EMPRESA: Les prohíbo expresamente que contacten conmigo por ningún medio (teléfono, correo electrónico o mensajería). No quiero llamadas, ni disculpas corporativas, ni más visitas de sus técnicos.