Por medio del presente escrito deseo expresar mi disconformidad con la forma en que se ha gestionado una oferta de financiación por parte de su empresa.
En ningún momento fui yo quien solicitó un préstamo. Fue su empresa la que contactó conmigo para ofrecerme dicho producto financiero. A partir de ese momento se inició un proceso en el que se me solicitó información y se me hizo invertir tiempo para, finalmente, comunicarme que mi solicitud era denegada por no cumplir los criterios de solvencia.
Considero que esta forma de proceder es inaceptable. Si la solvencia económica constituye un requisito indispensable para conceder un préstamo, dicha comprobación debería realizarse antes de contactar con un posible cliente o, como mínimo, antes de hacerle pasar por un proceso que terminará siendo rechazado por un motivo que ya podía haberse verificado desde el principio.
No resulta razonable ofrecer un producto financiero a una persona y, únicamente al finalizar todo el procedimiento, indicar que no reúne los requisitos necesarios para acceder a él. Esta práctica supone una pérdida de tiempo para el cliente, genera expectativas infundadas y transmite una imagen de falta de organización y de respeto hacia las personas con las que contactan.
Por todo ello, solicito que revisen sus procedimientos internos para evitar que esta situación vuelva a repetirse con otros consumidores. Antes de realizar ofertas comerciales de este tipo, deberían comprobar previamente la viabilidad de la operación, evitando así hacer perder el tiempo a personas que nunca iban a poder acceder al producto ofrecido.
Presento esta queja con el fin de que quede constancia de mi desacuerdo con la gestión realizada y para que se adopten las medidas oportunas que impidan que estas prácticas continúen produciéndose.