Hola.
A finales de agosto, un manguito del lavavajillas falló e inundó gran parte de mi cocina en cuestión de minutos. El agua llegó hasta la despensa, empapando la puerta y entrando incluso en su interior. Esa misma tarde, la puerta se había hinchado por la parte inferior hasta el punto de impedir su apertura.
Contacté con NN y se me informó de que no se harían cargo del lavavajillas, pero sí de los daños ocasionados. Para continuar con la reparación de la puerta y el marco, me indicaron que debía solucionar primero la avería y acreditarlo. Así lo hice, enviando las fotografías y la factura del nuevo electrodoméstico.
Posteriormente, acudió otro profesional para fotografiar los daños. Pudo comprobar de primera mano el estado de la puerta, su hinchazón y el deterioro provocado por el roce con el suelo al abrirla y cerrarla.
El propio profesional manifestó verbalmente que entendía lo que le estaba mostrando y que la puerta estaba efectivamente dañada del agua. Incluso me indicó que no era carpintero, sino fontanero, algo que me hizo pensar que su función era valorar o documentar el siniestro, no determinar por sí solo la reparación definitiva.
Tras aquella visita, y teniendo en cuenta lo observado y lo que se me había trasladado presencialmente, no tenía motivos para pensar que el daño fuera a quedar excluido.
Sin embargo, casi dos meses después del siniestro, recibo una llamada de NN comunicándome que no se hacen responsables, argumentando que el daño se debe a un supuesto goteo paulatino.
Una explicación que no se corresponde con lo sucedido. La fuga fue repentina y la puerta se hinchó esa misma tarde. No estamos hablando de un daño que apareciera progresivamente durante meses, sino de una consecuencia inmediata de la inundación.
Me parece inaceptable que, después de seguir todas las instrucciones, aportar la documentación solicitada y facilitar las inspecciones necesarias, la respuesta sea una negativa que cuestiona mi versión de los hechos sin que se me haya proporcionado una justificación técnica convincente.
Y lo más frustrante es que, durante estos casi dos meses de espera, la puerta ha seguido rozando el suelo y provocando arañazos. Además de que en su momento también se vió afectada la junta de la entrada a la cocina, pero decidí asumir personalmente esos desperfectos para no complicar más el proceso, actuando de buena fe. Ahora me encuentro con que ni siquiera quieren hacerse cargo del daño principal.
Llevo ocho años pagando un seguro sin haber tenido que utilizarlo. (O quizá una vez, no lo recuerdo bien). Ocho años cumpliendo con mis obligaciones y confiando en que, si algún día lo necesitaba, recibiría una respuesta profesional. Y cuando finalmente recurro a él, me encuentro con demoras, explicaciones contradictorias y una negativa que considero injustificada.
No es únicamente una cuestión económica. Es una cuestión de confianza, de profesionalidad y de respeto al cliente. Resulta lamentable tener que discutir por una puerta después de todo el procedimiento seguido y de las comprobaciones realizadas en mi propia vivienda.
Por todo ello, solicito formalmente a NN que revise su decisión y asuma la reparación de la puerta de la despensa y de su marco o, si no fuera posible repararlos, su sustitución. Si mantiene su negativa, exijo que me facilite por escrito el informe técnico o pericial en el que fundamenta su decisión y las razones por las que atribuye los daños a un supuesto goteo paulatino.
No considero aceptable que, después de ocho años de confianza y de haber cumplido con todo lo que se me ha solicitado, tenga que asumir las consecuencias de un siniestro cuya reparación debería valorarse con rigor y objetividad.
Espero una solución justa y una respuesta a la altura de lo que se espera de una compañía de seguros.
Gracias.