Realicé una compra online en Camila Sevilla de un vestido que, según las fotografías y descripción de la web, era cerrado por la espalda. Sin embargo, recibí un vestido totalmente diferente al adquirido, que además no puedo utilizar, ya que por mi constitución física necesito llevar sujetador y el modelo recibido no lo permite.
He solicitado reiteradamente la devolución del producto y el reembolso íntegro sin costes para mí, ya que no se trata de un desistimiento, sino de la entrega de un producto distinto al comprado y, por tanto, de una falta de conformidad.
La empresa únicamente me ofrece dos alternativas: recibir un 30 % del importe y quedarme con el producto incorrecto, o devolverlo a China asumiendo aproximadamente 35 € de gastos de envío.
Esto contradice el artículo 118.4.a del Real Decreto Legislativo 1/2007, que establece que la puesta en conformidad debe ser gratuita para el consumidor, incluyendo los gastos necesarios de envío y transporte.
Además, pese a mis numerosos intentos, no he conseguido comunicarme con una persona: todas las respuestas parecen proceder de un sistema automatizado o de IA, que incluso me llama a mí “Camila Sevilla”, como a la empresa, pese a haber indicado que mi nombre es otro. Esta situación resulta especialmente frustrante teniendo en cuenta que la propia web anuncia expresamente una “garantía de devolución”.
Por todo ello, solicito la devolución del producto incorrectamente suministrado y el reembolso del 100 % del importe abonado, sin que la devolución me suponga ningún gasto.