GENERALI: PARA CUATRO ARAÑAZOS HUBO PRISA.
PARA MI SALUD, MÁS DE OCHO MESES DE SILENCIO.
A finales de enero de 2026 sufrí un accidente de tráfico.
Los daños materiales de mi vehículo fueron mínimos: cuatro arañazos que GENERALI se apresuró a indemnizar.
Pero los daños que sufrió mi cuerpo fueron otra historia.
El impacto me provocó un latigazo cervical y una lesión lumbar que me mantuvieron más de dos meses de baja laboral.
Soy profesional de la danza. Mi cuerpo no es solamente mi herramienta de trabajo: es mi medio de vida, mi lenguaje, mi vocación y el resultado de años de formación y esfuerzo.
Cuando mi cuerpo sufre, no se detiene simplemente mi trabajo. Se resiente mi vida entera.
Hoy es 7 de octubre de 2026.
Han pasado más de ocho meses desde aquel accidente.
¿Y qué he recibido de GENERALI respecto a mis lesiones?
Ninguna propuesta de indemnización. Ningún asesoramiento que me permita comprender mi situación. Ninguna respuesta que me haga sentir que mi salud merece la más mínima consideración.
Y lo peor es que todavía sigo sufriendo las consecuencias físicas de aquel accidente.
Resulta profundamente indignante comprobar cómo una compañía aseguradora puede resolver rápidamente unos desperfectos materiales mientras una persona lesionada continúa esperando una respuesta sobre sus daños personales.
Parece que cuatro arañazos en la carrocería merecen más atención que dos meses de baja laboral y unas lesiones que todavía condicionan la vida de una persona.
Yo no soy un número de expediente.
No soy alguien que esté mendigando unos euros.
No estoy pidiendo un favor.
Estoy reclamando que se reconozca el daño que he sufrido, que se valoren mis lesiones y que se me indemnice con la cantidad que legalmente me corresponda.
Porque detrás de cada expediente hay una persona. Y detrás de cada persona hay una vida que no puede quedarse indefinidamente esperando.
Me pregunto si esta es la atención que GENERALI considera adecuada para alguien que ha sufrido un accidente.
Me pregunto cuánto tiempo más consideran razonable que espere.
Y, sobre todo, me pregunto algo mucho más sencillo:
¿Por qué mi coche mereció una respuesta inmediata y mi salud todavía no la merece?
No quiero privilegios. Quiero explicaciones, responsabilidad y una solución justa.
Por eso hago pública mi experiencia. Porque considero que cualquier persona que confíe en una aseguradora merece saber cómo puede sentirse cuando necesita una respuesta de verdad.
GENERALI, ya han pasado más de ocho meses. Mi salud no es un trámite pendiente. Mi cuerpo no es una carrocería. Y mi silencio tampoco puede darse por asegurado.
Exijo una respuesta formal, una valoración de los daños personales sufridos y una solución conforme a mis derechos.
Los arañazos del coche ya están pagados. Las consecuencias del accidente siguen conmigo.
Reclamación pública · 7 de octubre de 2026