Por la presente deseo presentar una reclamación contra una empresa con la que contraté una suscripción promocional por importe de 18,47 € durante un período de 4 semanas.
En el momento de la contratación recibí un correo electrónico de confirmación en el que se indicaba claramente que el plan contratado tenía una duración de 4 semanas por un importe de 18,47 €. Sin embargo, en ningún momento se mostraba de forma clara, destacada y comprensible que, una vez finalizado dicho período, la suscripción se renovaría automáticamente por un importe de 92 €.
Considero que la información relativa a la renovación automática y al importe posterior no fue facilitada con la transparencia necesaria para que un consumidor medio pudiera comprender adecuadamente el alcance económico de la contratación. Las condiciones se encontraban ocultas o insuficientemente destacadas, lo que me llevó a contratar el servicio sin ser plenamente consciente del coste de las renovaciones posteriores.
Al detectar el cargo de 92 €, contacté inmediatamente con la empresa para solicitar la devolución del importe, alegando la falta de información clara sobre las condiciones de renovación. No obstante, la empresa rechazó mi solicitud de reembolso.
Por este motivo, solicito la intervención de este organismo para que valore si la información facilitada durante el proceso de contratación cumplía con las obligaciones legales de transparencia e información al consumidor y, en su caso, que se promueva una solución que incluya la devolución del importe cobrado de 92 €.
Adjunto la documentación acreditativa, incluyendo el correo electrónico de confirmación de la suscripción, así como las comunicaciones mantenidas con la empresa.
Agradezco de antemano la atención prestada y quedo a disposición para aportar cualquier información adicional que sea necesaria.
Asimismo, deseo señalar que la información relativa a la renovación automática y al cargo posterior de 92 € no aparecía con la misma visibilidad ni relevancia que la oferta promocional de 18,47 € por 4 semanas. La publicidad y el correo de confirmación destacaban claramente el precio promocional, mientras que las condiciones económicas posteriores no se mostraban de forma suficientemente clara, visible y comprensible durante el proceso de contratación. Como consumidora, considero que esta presentación de la información era susceptible de inducir a error sobre el coste real del servicio.
Gracias
Núria Fenech