Pedimos un cabecero de cama el 8 de enero. Después de posponer la fecha de entrega en 3 ocasiones, contactamos con ellos sin recibir respuesta y tuvimos que acabar llamando por teléfono. El horario de atención al cliente es escaso (9-14 y 15-17) y tienes que estar media hora llamando porque tienen todas las líneas ocupadas. Finalmente nos contestan a los correos con un mail generado con IA, y el cabecero llega 4 meses más tarde con una grieta y una abolladura, sin plástico de burbujas y con el embalaje en mal estado. Intentamos devolverlo desde su página web y al acabar el proceso nos dice que tenemos que pagar 46 euros porque el cabecero ya no tiene el precio que tenía cuando lo compramos. Una y no más.