El 6 de abril de 2026 realicé una compra en Temu por importe de 117,46 €. El pedido fue entregado el 13 de abril de 2026. Al revisar el producto comprobé que faltaba una pieza imprescindible, por lo que el 14 de abril contacté con el vendedor solicitando el envío de la pieza faltante o, alternativamente, la sustitución completa del artículo defectuoso.
Tras varios días de espera, el vendedor respondió que no podía enviar ni la pieza ni un artículo completo debido a falta de disponibilidad. Ante esta situación solicité la devolución íntegra del importe pagado y me ofrecí incluso a depositar personalmente el artículo defectuoso en un punto limpio para facilitar la gestión. Sin embargo, el vendedor únicamente me ofreció un reembolso de 30 €, cantidad claramente insuficiente e inaceptable para un producto por el que había abonado 117,46 €.
Rechacé dicha propuesta y solicité nuevamente la devolución completa del importe mediante la devolución del producto. El vendedor aceptó finalmente la devolución, pero me envió una etiqueta de transporte defectuosa e ilegible que no podía utilizarse. A partir de ese momento comenzaron numerosos contactos tanto con el vendedor como con el servicio de atención al cliente de Temu para intentar organizar correctamente la devolución.
Después de múltiples correos electrónicos y conversaciones con distintos agentes de atención al cliente durante varias semanas, se me informó de que se realizaría una recogida del paquete en mi domicilio. Sin embargo, nadie acudió a recogerlo. Volví a reclamar y nuevamente se me aseguró que la recogida sería efectuada, pero tampoco se me facilitó información concreta sobre fecha u horario y, una vez más, nadie se presentó.
Tras nuevas reclamaciones, finalmente recibí información relativa a la devolución, aunque sin instrucciones claras sobre cómo proceder. Ante la falta de soluciones y con el objetivo de resolver el problema por mis propios medios, el 15 de junio de 2026 me desplacé personalmente con el paquete a varias oficinas de la empresa de transporte. Allí me informaron de que el envío estaba configurado para recogida en domicilio, circunstancia que nunca me había sido comunicada adecuadamente.
Según el seguimiento disponible a través del localizador de la empresa de transporte proporcionado por el vendedor, el paquete llegó a destino el 19 de junio de 2026. Desde entonces he contactado en numerosas ocasiones tanto con el vendedor como con el servicio de atención al cliente de Temu para solicitar el reembolso correspondiente. Sin embargo, únicamente he recibido respuestas tardías, contradictorias y sin ninguna solución efectiva.
Incluso se me ha indicado que debo ser yo quien contacte con la empresa de transporte para aclarar la situación del paquete, algo que considero improcedente, ya que el contrato de transporte fue gestionado por el vendedor y cualquier incidencia con dicho envío debería ser asumida y resuelta por este.
Durante todo este proceso he actuado de buena fe, he seguido las instrucciones recibidas, he dedicado tiempo y recursos personales para intentar resolver una incidencia que no he provocado y he devuelto el producto conforme a lo solicitado. A pesar de ello, más de dos meses después de iniciar la reclamación, sigo sin recibir el reembolso de 117,46 €.
Considero que tanto el vendedor como Temu han gestionado esta incidencia de forma deficiente, con retrasos injustificados, falta de información, incumplimiento de los compromisos adquiridos respecto a la recogida y devolución del producto, y una ausencia total de soluciones efectivas. Por ello solicito la intervención de la OCU para que se proceda al reembolso íntegro de los 117,46 € abonados y se dé por finalizada esta situación.