El día 21 de agosto, al dejar el hotel Earl's Regency en Kandy, entregué la maleta al conductor, y su ayudante, del autobús de la agencia contratada. Por la tarde de ese mismo día, me fue devuelta en el siguiente hotel, el Cinnamon Lodge en Dambulla, ambos en destino (Sri Lanka) pero ahora estaba rota por una esquina. Yo ya había observado el mal trato que recibía mi maleta, pues veía los bordes y esquinas muy rozados; las trataban sin cuidado, de forma evidente. Pero fue el día 21 cuando la vi desgarrada en una esquina. La agencia en destino me ofreció coserla, lo cual acepté de buena fe como una solución provisional por fuerza mayor para poder terminar mi viaje y proteger mis enseres personales de cara a realizar los vuelos de regreso a España. La maleta ha quedado estructuralmente dañada para futuros viajes.