La sensación final es que, cuando realmente aparece un gasto veterinario importante, el sistema parece mucho más orientado a automatizar cobros, reembolsos y regularizaciones internas que a ofrecer al cliente la tranquilidad, claridad y agilidad que precisamente se espera de un seguro veterinario.
Después de 3 años pagando primas de 358€ i terne la póliza al dia, resulta especialmente frustrante descubrir que ante una factura veterinaria mínimamente seria el cliente debe igualmente adelantar dinero, asumir incidencias administrativas y soportar consecuencias económicas derivadas de errores, automatismos y limitaciones internas de la propia plataforma.
En mi caso, además, la propia factura ya aparecía identificada por el sistema como pagada mediante Tarjeta Barkibu, por lo que no se entiende que el sistema genere automáticamente reembolsos y movimientos asociados a IBAN en lugar de simplemente aplicar correctamente la cobertura y cobrar directamente el importe correspondiente al cliente.
Asimismo, dichos reembolsos automáticos se generan sin confirmación previa expresa del cliente sobre si realmente corresponden ni sobre la cuenta bancaria utilizada. Además, la propia solicitud se abre automáticamente al utilizar la Tarjeta Barkibu, sin necesidad de solicitar manualmente ningún reembolso, por lo que el cliente ni siquiera puede modificar o revisar manualmente el IBAN durante el proceso.
Posteriormente, las consecuencias económicas derivadas de esos automatismos terminan recayendo sobre el asegurado.
Además, durante toda la incidencia se me aseguró expresamente que la situación se regularizaría internamente y que no existiría perjuicio adicional para mí ni para la póliza. Sin embargo, eso finalmente no fue cierto, ya que las consecuencias económicas derivadas de errores y automatismos internos acabaron igualmente trasladándose al cliente, obligándome incluso a afrontar un importante perjuicio económico derivado exclusivamente del funcionamiento interno de su propia plataforma.
Durante toda la incidencia se insistió en que “la cobertura estaba correctamente aplicada”, cuando la realidad práctica para el cliente fue terminar asumiendo un cargo automático de 300 € sobre una factura veterinaria total de 377 €, derivado exclusivamente de errores, automatismos y limitaciones internas del propio sistema.
Resulta especialmente preocupante que una limitación interna de 300 € diarios en la propia Tarjeta Barkibu pueda terminar dificultando precisamente la gestión de gastos veterinarios importantes, que son justamente las situaciones para las que muchos clientes contratan este tipo de seguros.