Mi experiencia con Cooperel, servicio técnico que ha gestionado en garantía la reparación de mi secadora AEG en Valencia, ha sido muy insatisfactoria.
La secadora fue comprada nueva en febrero de 2026. A los pocos meses empezó a presentar problemas graves de secado: programas que inicialmente indicaban unas 3 horas y 48 minutos podían prolongarse durante toda la mañana o toda la tarde sin llegar a secar la ropa. El depósito que normalmente recogía el agua apenas se llenaba, la ropa permanecía húmeda y la pelusa también húmeda quedaba acumulada en la zona interior de la puerta.
Tras comunicar la avería, un técnico realizó una primera revisión. Me indicó que podían estar afectados componentes como la placa electrónica, el condensador y el compresor, aunque antes me pidió realizar diferentes pruebas con programas y niveles máximos de secado.
Realicé todas las comprobaciones indicadas y la secadora continuó sin funcionar correctamente. Como no volvía a recibir noticias, tuve que solicitar a través del establecimiento vendedor que Cooperel se pusiera nuevamente en contacto conmigo.
Finalmente, el 27 de agosto de 2026 se llevaron la secadora al taller.
A partir de ahí pasaron más de tres semanas con una comunicación que considero muy deficiente. Tuve que solicitar reiteradamente información a través del establecimiento donde compré la secadora.
Finalmente recibí una llamada un viernes en la que se me aseguró que el lunes siguiente me entregarían el aparato. Llegó el lunes y nadie me llamó ni realizó la entrega.
Posteriormente recibí, a través del establecimiento, una información que me sorprendió especialmente: desde el servicio técnico se había indicado que yo no estaba dando facilidades para recibir la secadora. Eso no se corresponde con mi experiencia. Estuve pendiente de las comunicaciones en todo momento y el establecimiento conocía perfectamente todas mis gestiones.
Finalmente, el 21 de septiembre el mismo técnico que había retirado la máquina me la devolvió.
No se me entregó ningún parte de reparación ni documento donde constara qué avería se había diagnosticado, qué piezas se habían sustituido o qué intervención se había realizado durante las más de tres semanas que la secadora permaneció en el taller.
Pregunté expresamente al técnico si sabía si se habían sustituido las piezas que inicialmente se habían señalado como posibles causantes de la avería y me respondió que no tenía ni idea.
Lo más decepcionante llegó al día siguiente.
El 22 de septiembre volví a utilizar la secadora y presentaba exactamente los mismos síntomas por los que se la habían llevado: no seca correctamente, los programas exceden ampliamente el tiempo previsto, el depósito apenas recoge agua, la pelusa húmeda se queda adherida en la puerta y la ropa continúa húmeda, aun entrando en la secadora después de un centrifugado de 1.200 rpm.
Por tanto, después de más de tres semanas sin electrodoméstico y de todas las gestiones realizadas, se me ha devuelto una secadora que continúa presentando el mismo problema.
Desconozco qué intervención se realizó realmente porque no se me facilitó documentación de la reparación.
Mi valoración negativa se basa precisamente en estos hechos: falta de información durante semanas, incumplimiento de una fecha de entrega comunicada, información que no considero correcta sobre mi supuesta falta de disponibilidad, devolución sin parte de reparación y, sobre todo, que después de todo ese tiempo la secadora continúe con exactamente los mismos síntomas.
Espero que esta experiencia pueda servir a otros consumidores para conocer cómo ha sido, en mi caso, la atención recibida.