ING me pidió un certificado de residencia fiscal porque vivo en el extranjero a principios de Julio y a pesar de haberles proporcionado el documento la tramitación aún no se ha complementado.
A raíz de eso me han bloqueado las cuentas y a pesar de las numerosas llamadas, mensajes y visita a la oficina el trámite no se ha resuelto y mi cuenta sigue bloqueando.
Esta situación me ha obligado a tener que cambiar dinero perdiendo en el exchange rate y teniendo que pagar tasas que hubiera sido innecesario porque tengo dinero suficiente para pagar la provisión de fondos de mi abogada.
La demora en solucionar el asunto y la falta de interés y diligencia dice mucho que desear del servicio al cliente de este banco.