RECLAMACIÓN POR LA ATENCIÓN VETERINARIA RECIBIDA
Por medio de la presente deseo expresar mi profundo malestar por la atención recibida en relación con mi perro, Floky.
Hace dos días acudimos al servicio de urgencias debido a que presentaba una inflamación importante en la cara. Tras la exploración, se nos indicó que el origen del problema era una picadura y únicamente se le administró un tratamiento antiinflamatorio. No se realizaron pruebas complementarias ni se planteó la posibilidad de que pudiera tratarse de otra causa.
Al comprobar que la inflamación no disminuía, llamé posteriormente para informar de que mi perro seguía igual y se me dio cita para el día siguiente.
Sin embargo, antes de esa cita, el estado de Floky empeoró considerablemente, llegando incluso a hacerse una herida con sangre debido al intenso picor y dolor que presentaba. Mi hijo Nicolás tuvo que llevarlo nuevamente al centro, ya que yo me encontraba trabajando.
En esta segunda consulta, el diagnóstico cambió por completo. Se nos informó de que el problema no era una picadura, sino una infección relacionada con una pieza dental, prescribiéndole antibiótico y antiinflamatorio.
Este cambio de diagnóstico me genera una gran preocupación. En enero de este mismo año, Floky fue sometido en su clínica a una limpieza dental y a la extracción de las piezas que se encontraban en mal estado, por lo que entendíamos que su salud bucodental había quedado correctamente tratada. Por ello considero razonable preguntar cómo es posible que ahora el origen del problema sea precisamente una muela y que esta posibilidad no se valorara en la primera consulta de urgencias.
Mi malestar aumentó cuando llamé para solicitar una explicación sobre lo ocurrido. La veterinaria que me atendió telefónicamente adoptó, a mi juicio, una actitud poco profesional y carente de empatía. En lugar de ofrecerme una explicación tranquila sobre el cambio de diagnóstico, me indicó de forma poco adecuada que no podía darme “dos consultas”, argumentando que quien había acudido era mi hijo y que, si quería conocer los detalles, debería haber asistido yo personalmente.
Considero que esa respuesta fue inapropiada. Yo me encontraba trabajando y precisamente por esa razón tuvo que acudir mi hijo. En ningún momento pretendía obtener una segunda consulta gratuita, sino comprender qué estaba ocurriendo con mi perro y por qué el diagnóstico había cambiado tan radicalmente en tan solo dos días.
Creo que, ante una situación así, lo correcto habría sido ofrecer una explicación médica clara, reconocer que el cuadro clínico podía haber evolucionado o que inicialmente era difícil de diferenciar, e incluso explicar si hubiera sido conveniente realizar alguna prueba diagnóstica adicional desde la primera visita, como una radiografía dental, para descartar otras causas.
Por todo ello, solicito:
* Una explicación por escrito sobre el motivo del cambio de diagnóstico entre ambas consultas.
* Que se revise la actuación realizada durante la primera atención de urgencias.
* Que se valore la atención recibida desde el punto de vista del trato al cliente, ya que considero que faltó empatía y profesionalidad en la comunicación.
* Que se adopten las medidas oportunas para evitar que situaciones similares vuelvan a producirse con otros pacientes.
Presento esta reclamación con el único objetivo de que se revise lo sucedido y de que tanto la atención veterinaria como el trato hacia los propietarios de los animales se presten con el nivel de calidad y sensibilidad que una situación de urgencia merece.