Hace menos de un año compré unos pendientes de Aristocrazy por más de 300 €. Los guardé sin utilizar hasta que intenté estrenarlos y comprobé que ambos cierres estaban defectuosos y era imposible cerrarlos.
Acudí a la tienda Aristocrazy de El Corte Inglés Castellana y me dijeron que consultarían con fábrica y me darían una respuesta en tres días. Nadie me contactó y, cuando volví a la tienda, descubrí que ni siquiera constaba mi primera reclamación. Finalmente, una empleada reconoció el defecto y me indicó que los pendientes serían sustituidos. De hecho, al entregarlos, la propia tienda reconoció y dejó constancia por escrito: “Piezas sin utilizar. Cierres defectuosos. Imposible cerrar en ambos”.
Cuando volví a recogerlos, se me comunicó verbalmente que la garantía había sido rechazada porque supuestamente los pendientes habían sido manipulados. Sin embargo, no se me ha facilitado ningún informe técnico que justifique esta decisión ni ninguna prueba de esa supuesta manipulación, ni de que fuera realizada por mí, sobretodo teniendo en cuenta que los pendientes permanecieron en poder de la tienda durante bastantes días.
Durante todo el proceso he tenido que llamar, escribir y acudir varias veces a la tienda, recibiendo respuestas contradictorias y sin que nadie pareciera conocer el seguimiento de mi caso.
Me parece inaceptable rechazar la garantía de unos pendientes de más de 300 € que tienen menos de un año, nunca han sido utilizados y cuyo defecto fue reconocido y documentado por la propia tienda.
El problema no es solo el defecto del producto, sino también la gestión de la incidencia y un servicio posventa que, hasta ahora, ha sido claramente decepcionante.
Solicito la reparación gratuita de los pendientes o su sustitución por unos nuevos.