La experiencia con Flexicar fue nefasta. Ningún paso del proceso que se hizo en plazo o de forma correcta.
El 23 de marzo hicimos el pago del vehículo: Peugeot Rifter Long. Nos indicaron que en 15 días podríamos recogerlo.
Sin embargo, la entrega terminó retrasándose más de un mes, sin apenas información por parte de la empresa y teniendo que llamar constantemente para preguntar qué ocurría.
Finalmente, el 24 de abril pudimos ir a recogerlo. Este día supimos que la comercial encargada de nuestra venta se había ido de vacaciones sin dejar ningún tipo de gestión hecha ni avisar a sus compañeros de que el vehículo debía entregarse.
Ese mismo día comprobamos que el vehículo NO SE CORRESPONDÍA con el anunciado y pagado: era un modelo más pequeño. Renunciamos a él inmediatamente.
Ante esto, nos dijeron que el anuncio “no es vinculante”. Si el anuncio no refleja fielmente el coche que se está vendiendo, no entendemos qué fiabilidad puede tener la información publicada ni cómo puede un cliente comprar con confianza.
Al reclamar esta situación y hablar con José, responsable de área de Extremadura, el trato recibido fue lamentable. Lejos de asumir el error, nos habló de manera desagradable y llegando a decir frases como: “¿Cómo se os ocurre comprar un vehículo sin hacer mil preguntas antes?”. Sus excusas fueron todavía más surrealistas: “Las personas que hacen los anuncios no tienen por qué entender de coches” o “los comerciales no tienen por qué entender de coches”. Resulta increíble escuchar eso en una empresa dedicada precisamente a la compraventa de vehículos de segunda mano.
La conversación llegó incluso a incluir comentarios intimidatorios, mencionando que otras personas en situaciones similares “se llevan el coche y luego denuncian”, pero que ellos cuentan con “un gran equipo de abogados” y podrían retener el dinero hasta cuatro años, todo ello sin que nosotros hubiésemos hablado en ningún momento de denunciar ni de tomar acciones legales.
El responsable aseguró que el lunes 27 de abril iniciarían los trámites para devolvernos el dinero y que el martes 28 él mismo nos llamaría para continuar la gestión. Nunca llamó.
Después, cada vez que intentábamos contactar para recuperar el dinero, o nos colgaban directamente o nos decían que “en 10 minutos” nos devolverían la llamada, cosa que tampoco ocurría.
Finalmente no recuperamos hasta el 14 de mayo, tras tres semanas de espera y constantes insistencias.
Finalmente, tras mucho insistir, fue la comercial a su vuelta de vacaciones quien terminó solucionando el problema y gestionando la devolución del dinero, después de más de un mes de una situación completamente innecesaria.
Una gestión desastrosa, una falta total de profesionalidad y una atención al cliente muy deficiente. Desde luego, una experiencia que no recomendaría a nadie.
Desde el día en que pagamos la furgoneta hasta que recuperamos el dinero pasaron casi 8 semanas completas. En ese tiempo no pudimos iniciar otros posibles procesos de compra de un vehículo que sí nos interesase, perdiendo múltiples oportunidades.
Ante todo esto, reclamamos una compensación económica por:
- Incumplimiento de plazos. Tanto de entrega del vehículo como de la devolución del dinero.
- Gastos de transporte hasta Plasencia.