El pasado sábado 18 de julio asistí, junto con dos acompañantes, al concierto de My Chemical Romance en el Iberdrola Music de Madrid.
Tras la finalización del concierto, nos dirigimos a la zona de baños situada a mano izquierda (mirando desde la entrada al recinto). Allí, una vigilante de seguridad nos impidió el paso y, de muy malas maneras, nos comunicó que los baños estaban cerrados, sin ofrecernos ninguna alternativa. Esto ocurrió aproximadamente a las 23:00 horas, hora prevista de finalización del concierto, que además terminó unos minutos antes. En el correo que nos mandaron ponía claramente que el recinto estaría abierto hasta las 00:15.
Ante esta situación, nos dirigimos a los baños portátiles situados junto a esa zona. Cuando llegó mi turno para acceder a uno de ellos, un auxiliar de seguridad con chaleco de la empresa MK Norte trató de impedirme la entrada. En un primer momento me agarró del brazo y, posteriormente, mientras yo intentaba cerrar la puerta del baño para poder utilizarlo, comenzó a forcejear con ella para impedir que la cerrara, llegando incluso a pillar a una de mis amigas con la propia puerta durante el forcejeo. Ni mi amiga ni yo recibimos ningún tipo de disculpa ni por su parte ni por la de la de empresa.
Finalmente conseguí cerrar la puerta. Al salir del baño, observé que el auxiliar de seguridad permanecía justo delante. Sin embargo, me llamó especialmente la atención que, inmediatamente después, un hombre que estaba esperando en la misma fila pudo acceder sin ningún impedimento a otro baño que había quedado libre. Considero importante señalar que tanto ese hombre como mi acompañante y yo nos encontrábamos completamente sobrios y que en ningún momento existió provocación alguna por nuestra parte. Simplemente queríamos utilizar el baño después de varias horas de concierto.
Además de lo sucedido, considero que la organización gestionó de manera muy deficiente el desalojo del recinto. No solo se cerraron los baños sin previo aviso ni se ofrecieron alternativas a los asistentes, sino que la actuación del personal de seguridad, tal y como he expuesto anteriormente, resultó completamente inadecuada. A ello se sumó el cierre repentino de las barras, la ausencia de indicaciones para localizar el punto de devolución de vasos y el supuesto "2x1 en bebidas", que aparentemente estaba destinado a escalonar la salida del público, pero cuya gestión fue igualmente deficiente.
Por todo lo expuesto, abandoné el recinto con una profunda sensación de malestar e indignación, provocada tanto por la actuación de los dos empleados de seguridad implicados como por la deficiente organización del desalojo.
Ruego que esta reclamación sea tenida en consideración y que se adopten las medidas oportunas de cara a futuros eventos, con el fin de evitar que vuelvan a producirse situaciones tan desagradables e innecesarias como la aquí descrita.
Un cordial saludo.