ace aproximadamente un mes solicité la portabilidad de mi línea a otro operador. En las tres horas siguientes recibí 24 llamadas de Lowi. La presión fue tal que acabé desistiendo de la portabilidad. Es decir, la práctica cumplió su objetivo: que un cliente renunciara a su derecho a cambiar de compañía.
Ahora he vuelto a solicitar la portabilidad. Hoy, 22 de octubre de 2026, llevo ya 10 llamadas, y seguramente más, porque he bloqueado varios de los números desde los que me llaman.
Llamar 24 veces en 3 horas a alguien que ha decidido irse no es una contraoferta, es acoso. La Ley 3/1991 de Competencia Desleal (art. 29.2) califica de práctica agresiva las propuestas no deseadas y reiteradas por teléfono, y la Ley 11/2022 General de Telecomunicaciones (art. 66.1.b) reconoce el derecho a no recibir llamadas comerciales no deseadas.
No pido ninguna compensación económica. Pido:
1. Que cesen de inmediato las llamadas. Conforme al artículo 21 del RGPD, me opongo expresamente a que se use mi número para llamadas comerciales o de retención.
2. Que Lowi explique si este volumen de llamadas forma parte de su protocolo de retención y que lo corrija, porque no me estará pasando solo a mí.