Guía de compra

Guía de compra de lavavajillas

20 abril 2016

20 abril 2016

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Escoge la etiqueta energética A+++

Elige un lavavajillas con etiqueta energética de clase A+++. Tienen un consumo reducido de electricidad. Para ahorrar agua, procura utilizar el lavavajillas sólo a plena carga. La clase A se ha quedado anticuada y es cuestión de tiempo que desaparezca.

La mejor clase energética suele salir más cara, pero a la larga se ahorra.

Elige el programa adecuado a la suciedad de la vajilla. Usar un programa largo para una vajilla poco sucia significa un despilfarro de energía y agua. No obstante, según el fabricante, hay modelos que ya ajustan automáticamente los consumos en el programa normal.

Protección anti desbordamiento: indispensable

Los últimos modelos de lavavajillas son aparatos muy bien equipados, con muchos programas y opciones de funcionamiento. Sin embargo, no todas las funciones son igualmente útiles. Nuestro consejo es que valore la presencia de sistemas "aquastop", anti desbordamientos y contra las fugas de agua.

La mayoría de los lavavajillas llevan tuberías dobles: si se produce una fuga en la tubería interior, el goteo queda retenido por la cubierta exterior. Algunos modelos más sofisticados disponen de un flotador que pone en marcha la bomba de desagüe, si el agua de la cubeta supera cierto nivel. En los lavavajillas más completos, la válvula recibe además la orden de cortar la entrada de agua.

El lavavajillas se toma su tiempo

La duración del lavado es otra cuestión que debe tenerse en cuenta a la hora de elegir un lavavajillas. Nuestros análisis han demostrado que, en muchos casos, la duración del programa normal es excesiva (ronda las dos horas). Y si nos decantamos por el programa ECO el lavado puede prolongarse aún más. En cualquier caso, hay programas más rápidos: si la vajilla no está muy sucia y los restos son recientes, un programa corto puede ser suficiente.

Cuida el lavavajillas y mejorará su eficacia

  • Coloca con cuidado la vajilla en el lavavajillas. Procura separar bien los platos, que no se toquen entre sí; pon las zonas cóncavas de los cacharros hacia abajo (así no se acumula agua). Comprueba que las aspas giran sin tropiezos. Si tienes cestillos con tapas perforadas para los cubiertos, úsalos, mejoran la limpieza. Aproveche también la tercera bandeja para colocar tazas de café en el centro.
  • Revisa los niveles de abrillantador y sal del lavavajillas, y rellena los depósitos cuando sea necesario.
  • Si vives en una zona de aguas duras, programa el descalificador para que se regenere con mayor frecuencia. Consumirá más sal, pero mejorará la limpieza y alargará la vida del lavavajillas.
  • Mantén los filtros de los lavavajillas siempre limpios. Procura al menos eliminar los restos más gordos después de cada lavado. La acumulación de suciedad en ellos genera problemas de lavado y gasto superfluo de energía. Un par de veces al año, también es conveniente desatornillar las aspas para limpiar las ranuras (¡es más fácil de lo que parece!).
  • Una vez terminado el programa de lavado, deja la puerta del lavavajillas cerrada al menos media hora. Si se abre rápido, los platos se enfrían rápidamente y se produce la condensación del vapor. Sin embargo, en el lavavajillas cerrado, el calor contribuirá a que se evaporen los restos de humedad. 

Fíjate en las cestas

  • Estudia también el diseño de las cestas del lavavajillas. El fondo no debe ser demasiado abierto, para que no se cuelen las piezas pequeñas o los mangos de los cacharros. Los soportes para los platos deben ser capaces de sostenerlos bien separados, con espacio para que circule el agua.
  • Un cestillo porta cubiertos con divisiones o una bandeja independiente para cubiertos mejorarán la limpieza de los cubiertos si los colocas bien espaciados.
  • Es práctico que la cesta superior del lavavajillas se pueda regular en altura. Mejor si es mediante un sistema de clips, ya que los que llevan unas ruedecitas obligan a sacar la cesta para realizar el ajuste.
¿Qué detergente elegir?
  • Pastillas: Pueden contener detergente o ser del tipo 2 en 1, que incluye también, abrillantado y sal. Suelen ser eficaces y las más cómodas. Por otro lado, deben corregir su eficacia respecto a la inducción al secado.
  • Gel: Aunque han ido ganando en fama, los geles resultan menos eficaces que las pastillas. Éstos se presentan en bolsitas individuales y frascos.
  • Detergentes en polvo: Es perfecto para las zonas donde el agua es muy dura y deja en la vajilla restos de cal. Si usamos este componente, junto con abrillantador y sal, favorece un justo lavado. Este procedimiento puede resultarte algo molesto o dificultoso, pero permite ajustar mejor la dosis de estos tres elementos.

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