Noticia

5 alimentos que no son lo que parecen

11 enero 2016
alimentos enmascarados

11 enero 2016

Vas al supermercado y compras algo que al final no es lo que parece. Lo cogiste pensando que era una cosa... pero lo que te tragas es otra. Si no sabes lo que comes, tampoco sabrás quién eres. Abrimos tus ojos con 5 ejemplos. 

Queremos saber leyendo la etiqueta qué es lo que comemos:

OCU se moviliza contra las #EtiquetasTrampa

  • 1. Zumos que son néctares: si quieres estar sano, te tomas un zumito. Son los Granini, Disfruta, Don Simon Orange... Pero a veces no son zumos. Por ejemplo: el producto estrella de Granini es un néctar (es el más vendido y el que está en todos los lineales). Solo la mitad de un néctar es fruta. La otra mitad es azúcar con agua. Los néctares suelen ser más caros que los zumos. La clave es fijarse en la letra pequeña y no en la foto. 

  • 2. El York no es jamón: bajo la denominación "York" no hay jamón sino otras carnes de cerdo. Preparadas de la misma forma, pero de piezas menos nobles... y más baratas. También es habitual ver jamón "extra jugoso". En contra de lo que parece, es de menor calidad que otros (tiene más agua y menos jamón). 

  • 3. Rallado para gratinar, lonchas de sandwich... que no son queso, se trata de productos lácteos con grasas vegetales más baratas que la grasa láctea. No se funde con tanta facilidad como un queso de verdad y suele quemarse al gratinar. 

lonchas hacendado preparado a base de queso

  • 4. Carne picada que lleva otras cosas: la mayoría de las bandejas de los supermercados son en realidad preparados. Entre el 65% y el 90% es carne, pero el resto son espesantes, almidones, proteína de soja, conservantes y colorantes. Parece barata, pero quizás no lo es tanto si tenemos en cuenta que no todo es carne picada (y que la proporción de grasa es importante).

  • 5. Calamares que son pota: parecen anillas de calamar, pero lo que solemos encontrar en supermercados y pescaderías es pota. Aunque parecida, se trata de otra especie: suelen ser más grandes y más duras. Como consecuencia de este último aspecto, se someten a un procesado con agua y fosfatos para hacerlas más tiernas y blanquearlas. Son considerablemente más baratas que el calamar y, aunque se vendan frescas, lo habitual es que sean descongeladas (debe estar indicado claramente). 

Si estás harto de engaños, rebélate. Apoya con tu firma nuestra:

Campaña contra #EtiquetasTrampa


Imprimir Enviar por email