Lo que empezó como un bono regalo ha terminado siendo un dolor de cabeza y un desembolso de dinero continuo. El sistema te penaliza económicamente para poder reservar y, si surge un imprevisto ajeno a ti y tienes que cambiar el establecimiento, te obligan a realizar un nuevo pago. Te introducen en un bucle constante de cambio de cajas y solicitudes de abonos adicionales, por lo que el supuesto "regalo" acaba saliendo carísimo. Para colmo, el servicio de atención al cliente resulta inalcanzable: es sumamente difícil contactar con ellos y, tras pasar horas al teléfono, no ofrecen ninguna solución ni alternativa viable. Considero que el servicio es abusivo y genera una total indefensión en el consumidor. No lo recomiendo en absoluto.