Hace tres veranos me cambiaron el sensor de mi toldo (sensor de sol para la bajada y de viento para la recogida) por uno nuevo de la marca NICE, la misma que tenía anteriormente. Desde el primer momento no funcionó correctamente, por lo que di aviso.
Vinieron en varias ocasiones a “reprogramarlo” hasta que finalmente reconocieron que el sensor era defectuoso. Me informaron de que habían tenido problemas con una partida concreta y que estaban en litigios con la marca. Y, sorprendentemente, la solución fue ninguna: no podían sustituírmelo porque, según ellos, perdían dinero.
Es decir, prefieren dejar al cliente con un producto que no funciona antes que asumir la responsabilidad de cambiarlo.
Llevo ya 3 años esperando una solución para que mi toldo funcione como debería, por algo que he pagado. Cada vez que llamo, toman nota, prometen que me contactarán… y nunca más se sabe. Silencio absoluto: ni llamadas, ni correos, ni ninguna intención real de resolver el problema.
Una atención al cliente inexistente y una situación totalmente inaceptable.