5.160,52 € pagados, ninguna placa instalada y meses de angustia esperando una devolución
Hola. En abril hice un primer pago para una instalación de placas solares con batería de Holaluz, después de recibir el asesoramiento de una ingeniera, Sonia. Confié en lo que me explicaron y en que estaba contratando a una empresa que respondería por su trabajo.
A las pocas semanas, Sonia desapareció de nuestra comunicación. Después contacté con Román y, más adelante, vino a casa otra persona, Carlos, que dejó indicaciones para facilitar la instalación de las placas y la batería.
Nos tomamos esas indicaciones en serio. Gastamos más de 17.000 € en adecuar la instalación eléctrica de la vivienda y preparar el espacio necesario. Hicimos las obras, organizamos la casa y cumplimos con lo que nos pidieron. Después completamos el pago de las placas solares. Y, una vez pagado todo, dejaron de darnos respuestas.
En total hemos abonado 15.160,52 € a Clidom Solar, S. L., la sociedad que figura en la documentación de Holaluz, por el contrato 515416: una reserva de 200 €, una transferencia de 7.580,26 € el 8 de abril y otra de 7.380,26 € el 31 de julio de 2026.
Decidimos darles todo el mes de agosto de margen. Intentamos ser pacientes. En septiembre volví a reclamar la instalación: todos los cambios estaban hechos y la vivienda estaba preparada. Incluso me hicieron volver a presentar documentación.
Finalmente, el 19 de septiembre me dijeron que no podrían instalar las placas y que ya me devolverían el dinero. Para entonces, según la información de la que dispongo, la instalación había sido cancelada unilateralmente por la empresa desde julio. Nadie nos había avisado mientras nosotros seguíamos preparando la vivienda y completando los pagos.
No fui yo quien decidió cancelar. Nosotros queríamos las placas y cumplimos con nuestra parte.
Desde aquella comunicación del 19 de septiembre he enviado más de siete correos electrónicos y he llamado repetidamente al teléfono 900. Las personas que me atienden escuchan mi queja, pero no me dan una solución, no me comunican con un responsable que resuelva el caso y no me confirman cuándo voy a recuperar el dinero.
Nadie me ha explicado qué trámite debo seguir para que se haga efectiva la devolución. A día de hoy, 29 de septiembre, no tengo el dinero ni una fecha concreta de reembolso.
Me siento completamente desamparada. La empresa tiene nuestros datos personales, conoce nuestra vivienda y nuestro consumo. Han enviado personas que han entrado en casa, pero nosotros apenas conocemos sus nombres de pila. No conseguimos identificar a quien se responsabiliza de lo ocurrido, ni una oficina real de atención al público a la que acudir. Cada contacto parece empezar de cero y somos nosotros quienes tenemos que insistir una y otra vez.
No estamos hablando de una pequeña cantidad. Son 15.160,52 € pagados por una instalación que no existe, además del dinero gastado en preparar la vivienda. Detrás de esas cifras hay una familia, esfuerzo, confianza y ahora una enorme angustia.
Después de tantas gestiones sin resultado, he perdido la confianza y temo que, si dejo de insistir, nadie se ocupe de devolvernos el dinero. No puedo seguir viviendo pendiente de una llamada o de un correo que nunca resuelve nada.
Solicito el reembolso inmediato e íntegro de los 15.160,52 €, sin descuentos ni penalizaciones. Pido una respuesta escrita, una fecha concreta de devolución y una persona responsable, debidamente identificada, que se haga cargo hasta que el dinero esté reintegrado.
No pido un favor. Pido recuperar el dinero pagado por un trabajo que la propia empresa ha decidido no realizar.