Por medio de la presente quiero manifestar mi profunda disconformidad con la organización del Cook Music Festival celebrado ayer en Santa Cruz de Tenerife.
La afluencia de público fue claramente superior a la que el recinto y los servicios disponibles podían soportar. Desde el acceso al festival ya existían problemas, obligando a los asistentes a recorrer una distancia excesiva bajo un calor intenso y sin medidas suficientes para facilitar la hidratación o proteger del sol.
Una vez dentro, la situación fue aún más preocupante. El número de barras era claramente insuficiente, lo que provocó esperas de más de una hora para poder comprar agua o cualquier bebida. Esta circunstancia resultó especialmente grave debido a las elevadas temperaturas y a que la organización prohibía acceder con envases de agua de más de 33 cl, limitando seriamente la posibilidad de mantenerse hidratado.
Resulta especialmente preocupante que, además de prohibirse el acceso con envases de agua de más de 33 cl, el único agua disponible en el recinto se vendiera en botellas de 33 cl a un precio de 3 €, con esperas de más de una hora para poder adquirirla. En un contexto de altas temperaturas y de evidente masificación, esta situación dificultó gravemente el acceso a un recurso esencial como es el agua, comprometiendo el bienestar y la seguridad de los asistentes.
Como consecuencia, numerosas personas sufrieron mareos y desmayos. Sin embargo, no se apreciaba una presencia suficiente de personal sanitario o de emergencias que atendiera con rapidez estas situaciones, generando una evidente sensación de inseguridad entre los asistentes.
Asimismo, el número de baños era insuficiente para el volumen de público, originando largas colas y unas condiciones inaceptables para un evento de estas características.
Por otro lado, las pantallas instaladas para seguir los conciertos ofrecían una visibilidad muy deficiente, de modo que gran parte del público no podía disfrutar adecuadamente de las actuaciones.
En conjunto, considero que existió una grave falta de planificación y previsión por parte de la organización. La masificación del recinto, las dificultades para acceder al agua, la insuficiencia de servicios básicos y la aparente falta de recursos sanitarios comprometieron tanto la seguridad como el disfrute del evento.
Por todo ello, solicito una respuesta por parte de la organización y una compensación adecuada, incluyendo la devolución total o parcial del importe de la entrada, al entender que el servicio prestado estuvo muy por debajo de lo que cabía esperar de un festival de estas características