Quiero denunciar públicamente mi experiencia con Persolabs porque considero que su proceso de contratación no fue suficientemente claro y ha provocado un perjuicio económico que nunca tuve intención de asumir.
Contraté un informe por 1,95 €, convencido de que estaba realizando una compra puntual. El cargo inicial fue de 1,45 € por el informe y 0,50 € por la activación de la cuenta, tal y como figura en el correo de confirmación recibido tras la compra.
Sin embargo, apenas un día después descubrí en mi cuenta bancaria un nuevo cargo de 49,95 €, correspondiente, según la empresa, a la renovación automática de una suscripción que afirman que acepté durante el proceso de compra.
Mi reclamación no se basa en cuestionar que la empresa pueda incluir determinadas cláusulas en sus condiciones generales. Lo que denuncio es la falta de transparencia con la que se presenta una obligación económica de casi 50 €. En ningún momento fui consciente de estar contratando una suscripción periódica de ese importe. Si esa información existía, desde mi experiencia no se mostraba de forma suficientemente visible, clara y comprensible como para que un consumidor medio pudiera adoptar una decisión plenamente informada.
Trabajo desde hace años como consultor de empresas y estoy acostumbrado a leer contratos, condiciones de contratación y documentación legal. Precisamente por ello me resulta especialmente preocupante no haber percibido que estaba autorizando un pago recurrente de 49,95 €. Si alguien con experiencia revisando documentación contractual no lo identifica con claridad, considero razonable preguntarse cuántos consumidores pueden encontrarse en la misma situación.
También me resulta llamativo que una empresa que opera bajo un dominio .org, una extensión asociada tradicionalmente a organizaciones que transmiten confianza y vocación de servicio, genere una experiencia comercial que, al menos en mi caso, ha producido el efecto contrario: una profunda sensación de falta de transparencia y de pérdida de confianza.
Solicité inmediatamente la devolución del importe explicando que nunca tuve intención de contratar una suscripción de ese precio. La respuesta de la empresa fue remitirme a sus Términos y Condiciones y denegar cualquier reembolso.
Considero que la protección del consumidor exige algo más que la mera existencia de unas condiciones generales. Exige que los elementos esenciales del contrato —especialmente aquellos que implican pagos recurrentes de importe elevado— se comuniquen de forma clara, destacada e inequívoca antes de formalizar la compra.
Por todo ello, solicito la devolución íntegra del importe cobrado y pido que se revise si el procedimiento de contratación utilizado por esta empresa cumple realmente con los principios de transparencia, información precontractual y buena fe que deben regir las relaciones con los consumidores.
Mi objetivo no es perjudicar a ninguna empresa, sino evitar que otros consumidores puedan verse sorprendidos por cargos que, como me ocurrió a mí, nunca creyeron estar autorizando.