Buenas tardes:
Me pongo en contacto con ustedes porque llevamos desde el lunes 3 de agosto sin nevera.
El lunes 3 de agosto, al volver a casa, nos dimos cuenta de que tanto la nevera como el congelador habían dejado de funcionar.
Nos pusimos en contacto con ustedes inmediatamente y su administrativa, Cristina, nos aseguró que había gestionado el asunto y que, como máximo, el martes o el miércoles acudiría un técnico para reparar la nevera.
Queremos recordar que tenemos una bebé de un año y medio, circunstancia que hemos comunicado en todas las ocasiones en las que nos hemos puesto en contacto con la administrativa, Cristina.
El martes, al no recibir ninguna llamada, buscamos nosotros mismos el número de teléfono del técnico para intentar agilizar el proceso, ya que, en plena ola de calor y teniendo una bebé en casa, es imposible llevar una vida normal sin nevera.
El técnico nos informó de que tenía prevista la visita para el jueves con la agencia. Sin embargo, cuando le explicamos que teníamos una bebé, se pusieron inmediatamente en marcha para atendernos lo antes posible, y así lo hicieron.
Al acudir al domicilio, comprobaron que la nevera no se podía reparar. Hicieron todo lo posible para que pudiéramos disponer de una nevera, aunque fuera de cortesía. Lamentablemente, no pudieron encontrar ninguna disponible, ya que las tenían todas ocupadas.
Durante todo este proceso, la inmobiliaria no se ha interesado en ningún momento por nuestra situación.
Hemos enviado varios correos electrónicos y hemos realizado numerosas llamadas, ya que no siempre recibimos respuesta a nuestros correos y se trata de una situación de carácter urgente.
Además, cada día nos vemos obligados a tirar una gran cantidad de comida, ya que no tenemos la posibilidad de conservarla adecuadamente.
A día de hoy, 10 de agosto, seguimos sin nevera y estamos esperando que el martes llegue la nueva nevera, tal y como nos ha prometido la inmobiliaria.
Adjuntamos los justificantes de los gastos realizados hasta el día de hoy.
Por todo lo anterior, SOLICITO que la inmobiliaria nos reembolse la totalidad de las compras y gastos que hemos tenido que afrontar como consecuencia de esta situación hasta la llegada de la nueva nevera, o, alternativamente, que se nos descuente del alquiler el importe total de dichos gastos.
Atentamente,
Maria Giovanna Diana