Tras realizarme tratamientos con la doctora Meydel , solicité hace unas semanas formalmente dos documentos que, por ley, cualquier profesional de la salud está obligado a entregar:
1. La factura legal correspondiente al pago realizado.
2. La trazabilidad de los productos médicos utilizados (marca, modelo y número de lote de los productos que me fueron inyectados/aplicados en mi propio cuerpo).
Para mi sorpresa, la Dra. Meydel se ha negado a facilitarme ( personalmente o mediante su canal de comunicación )ambos (factura y trazabilidad ). Lejos de asumir su responsabilidad como profesional médica y emisora del servicio, su respuesta ha sido derivarme a un tercero, una empresa externa y ajena, con la que yo jamás he contratado nada ni a la que he realizado pago alguno.
Esta práctica supone una vulneración flagrante de mis derechos más fundamentales:
Vulneración del derecho a la salud y a la información (Ley 41/2002 de Autonomía del Paciente): No facilitar a un paciente el número de lote y la marca de los productos que se le han introducido en el cuerpo es una temeridad que me deja en una situación de total indefensión médica ante futuras alergias, efectos secundarios o reclamaciones sanitarias.
Irregularidad fiscal (Real Decreto 1619/2012): La ley obliga a quien presta el servicio y recibe el dinero a emitir la factura. Remitir al paciente a terceras empresas externas es una maniobra inaceptable que pretende eludir obligaciones fiscales básicas.
Como consumidor me siento completamente decepcionado con el servicio y el trato de la doctora .