Estimados señores:
En julio de 2025 adquirí una motocicleta eléctrica Efun-Puma. Al poco tiempo comencé a notar vibraciones en la dirección.
Durante la revisión de taller comenté esta circunstancia con los mecánicos, que intentaron corregir el problema con un alineado.
Sin embargo, seguí notando los vaibenes en la dirección. Además, se oía rozar el disco del freno con las pastillas. Por lo tanto, volví al taller a principios de marzo de 2026 para ver si era problema del disco.
En el taller intentaron el cambio de disco, pero se dieron cuenta de que la llanta estaba ovalada. Decidieron remitir llanta delantera y disco a la fábrica para comprobar si se trataba de un defecto o bien se había producido un golpe en un bache (cosa de la que no soy consciente mientras he conducido el vehículo, además de notar las vibraciones desde prácticamente el principio de uso del vehículo).
Una vez enviada la llanta y el disco a fábrica Efun, el día 30 de marzo de 2026, sigo preguntando en el taller si saben algo de la llanta.
Transcurridos todo este tiempo, desde la entrada en taller de la moto (4 de marzo), hasta la fecha, he tenido que usar un coche de gasolina para mis desplazamientos diarios al trabajo, con el coste añadido que eso supone debido a la diferencia de precio entre productos petrolífieros y electricidad doméstica (carga con placas solares).
Dado el perjuicio económico, además del coste de tiempo por insistencia en las consultas a taller, quiero mostrar mi malestar y buscar una solución a mi problema.