Realicé en Motea el 8 de julio de 2026 la compra de un arcón de jardín DIVIT de 350 litros, por un importe total de 147,98 €.
En el pedido figuraba inicialmente como fecha prevista de entrega entre el 1 y el 4 de agosto.
Llegado ese plazo, el producto no había sido enviado ni había recibido ninguna explicación por parte de Motea, por lo que fui yo quien tuvo que ponerse en contacto con la empresa para preguntar qué estaba ocurriendo.
El 7 de agosto, Motea me contestó indicando que había comprobado mi pedido. Me comunicó que la fecha prevista de envío había sido el 6 de agosto, atribuyó el retraso a «pequeños atascos en la logística» y afirmó que era probable que el paquete se encontrase ya en la fase final de preparación en el almacén.
Me pidieron expresamente que tuviera «un poco más de paciencia durante 3 a 4 días» y añadieron, incluso, que el paquete ya estaba en proceso de embalaje.
Acepté esa explicación y seguí esperando.
Pues bien: cuatro días después, el 11 de agosto, recibo otro correo de Motea comunicándome que cancelan el pedido porque acaban de recibir un aviso de que el artículo ya no está disponible.
Esto es lo que considero verdaderamente grave y poco profesional.
No critico que pueda producirse una falta de existencias. Eso puede ocurrir en cualquier comercio. Lo difícil de entender es cómo el 7 de agosto un pedido que, según la propia Motea, estaba probablemente en la fase final de preparación y ya «en proceso de embalaje», resulta que cuatro días después no puede servirse porque el producto no está disponible.
Una de las dos informaciones era, como mínimo, incorrecta.
Y entretanto ha transcurrido más de un mes desde que Motea aceptó mi pedido y cobró los 147,98 €.
Si el producto no estaba disponible, deberían haberlo sabido y comunicado mucho antes. Si el 7 de agosto realmente estaba siendo preparado y embalado, resulta igualmente incomprensible que el 11 de agosto desaparezcan las existencias y se cancele el pedido. Lo que resulta inaceptable para mí es que el cliente reciba informaciones contradictorias y tenga que esperar más de un mes para descubrir finalmente que no va a recibir aquello que compró.
La empresa me comunica ahora que ha tramitado el reembolso de los 147,98 €. En el momento de escribir esta reseña todavía no lo he recibido, aunque, dado que la cancelación se ha producido hoy, no estoy cuestionando por ahora el plazo del reembolso.
Mi queja tampoco se debe simplemente a haber perdido una oferta o a tener que buscar otro arcón. Lo que pongo de relieve es la falta de profesionalidad en la gestión del pedido y, sobre todo, la falta de fiabilidad de la información proporcionada al cliente.
La secuencia ha sido:
8 de julio: realizo y pago el pedido.
1–4 de agosto: plazo de entrega anunciado, que no se cumple.
7 de agosto: tras reclamar yo información, Motea me dice que el pedido está probablemente terminando de prepararse, que está en proceso de embalaje y que espere otros 3–4 días.
11 de agosto: Motea cancela unilateralmente el pedido porque el producto «ya no está disponible».
Más de un mes esperando para terminar exactamente en el mismo punto en el que estaba el 8 de julio: sin producto y teniendo que buscarlo en otra empresa.
Una incidencia logística puede ocurrir. Una rotura de stock también. Lo que no considero admisible es mantener al cliente esperando durante más de un mes y proporcionarle, cuatro días antes de cancelar el pedido, una información completamente incompatible con el desenlace final.
Después de esta experiencia, no volveré a comprar en Motea