En el mes de enero de 2026 adquirí, a través de la plataforma Trainline, un billete de tren para el trayecto San Fernando Bahía Sur – Madrid, correspondiente al día 3 de agosto de 2026, por un importe de 48,10 €.
El billete fue adquirido con aproximadamente ocho meses de antelación y, tanto en el momento de la compra como durante todo el tiempo previo al viaje, la hora de salida indicada era 13:42 horas.
El día 2 de agosto de 2026, es decir, el día anterior al viaje, recibí un correo electrónico de Trainline recordándome que mi tren salía al día siguiente a las 13:42 horas, confirmando nuevamente dicha hora de salida.
El día 3 de agosto de 2026 llegamos a la estación de San Fernando Bahía Sur aproximadamente a las 13:00 horas, con más de cuarenta minutos de antelación respecto a la hora que figuraba en nuestro billete y en el correo electrónico recibido el día anterior. Durante ese tiempo permanecimos en la estación haciendo tiempo hasta el momento del embarque.
Aproximadamente a las 13:30 horas accedimos al control de acceso. El sistema validó correctamente el código QR del billete y nos permitió franquear el torno sin mostrar ningún aviso, incidencia o mensaje que indicara que el tren hubiera salido o que el billete no fuera válido.
Una vez dentro del andén se nos comunicó que el tren ya había salido con anterioridad, debido a un cambio de horario del que no habíamos sido informados.
Tras comprobar la aplicación de Trainline y el propio billete electrónico, ambos seguían indicando como hora de salida las 13:42 horas. De hecho, dispongo de una captura de pantalla realizada ese mismo día, con posterioridad a la salida del tren, en la que continúa figurando esa hora como horario oficial del servicio.
Al no existir ninguna alternativa que nos permitiera continuar el viaje con nuestro billete, nos vimos obligados a adquirir de forma inmediata un nuevo billete por importe de 78,40 €, es decir, 30,30 € más que el precio del billete originalmente adquirido.
Además del perjuicio económico, el nuevo trayecto era objetivamente peor que el contratado inicialmente, ya que obligaba a realizar una espera aproximada de una hora y media en Sevilla, cuando el servicio original era un trayecto directo. Como consecuencia de ello, llegamos a Madrid ya entrada la noche, perdiendo completamente la tarde que teníamos prevista.
Considero que actuamos en todo momento con la diligencia exigible a cualquier consumidor, presentándonos en la estación con suficiente antelación respecto a la hora que figuraba en nuestro billete y siguiendo la información que tanto Trainline como la documentación del viaje nos facilitaban.
Como prueba de los hechos descritos puedo aportar la siguiente documentación:
* Confirmación de compra del billete realizada en enero de 2026, por importe de 48,10 €.
* Billete electrónico correspondiente al viaje.
* Correo electrónico enviado por Trainline el día anterior al viaje recordando que la salida del tren era a las 13:42 horas.
* Captura de pantalla realizada el mismo día del viaje en la que seguía figurando como hora de salida las 13:42 horas.
* Nuevo billete adquirido por importe de 78,40 €.
* Justificante de pago del nuevo billete.
Solicito la intervención de la OCU para que valore estos hechos y me asesore y represente en la reclamación frente a Trainline y, en su caso, frente a Renfe, con el fin de obtener el reembolso de los perjuicios económicos sufridos y la compensación que legalmente pudiera corresponder.