A la atención del Departamento de Atención al Cliente de Dormitienda:
Por medio de la presente deseo formular una reclamación por la compra de un colchón realizada el 15 de marzo de 2023, debido a la falta de información recibida durante el proceso de venta y a los problemas de calidad que ha presentado el producto.
En el momento de la compra, el vendedor me informó de que el colchón disponía de una garantía de entre 3 y 5 años, transmitiéndome la confianza de que estaba adquiriendo un producto con unas condiciones de garantía adecuadas. Sin embargo, en ningún momento se me informó de forma clara, expresa y comprensible de que el colchón era un producto de exposición, dato que considero esencial y que habría influido de manera decisiva en mi decisión de compra.
Mi impresión es que el único objetivo era vender el colchón a cualquier precio, omitiendo una información fundamental para el consumidor. De haber sabido que se trataba de un colchón de exposición y que sus condiciones de garantía eran diferentes a las de un colchón nuevo, no habría realizado la compra.
Apenas dos años después de la compra, el colchón comenzó a presentar un hundimiento muy acusado, perdiendo totalmente la firmeza. Actualmente resulta imposible descansar correctamente sobre él. Mi pareja y yo, con un peso aproximado de 63-65 kg cada uno, terminamos deslizándonos hacia el centro del colchón porque este cede completamente. La incomodidad es tal que nos despertamos con frecuentes dolores y contracturas de espalda, afectando de forma directa a nuestro descanso y bienestar.
Ante esta situación me dirigí tanto a la tienda donde realicé la compra como al servicio de posventa para solicitar una solución. La respuesta recibida fue decepcionante. Se limitaron a indicar que los colchones de exposición no disponen de las mismas garantías y que, actualmente, únicamente tienen un año de garantía, añadiendo que el mío "por suerte" tenía tres años. Sin embargo, esa condición nunca me fue comunicada en el momento de la venta ni aparece reflejada de forma que pudiera conocerla y aceptarla expresamente antes de comprar el producto.
Considero que esta actuación supone una grave falta de transparencia y una vulneración de mi derecho como consumidor a recibir una información completa, veraz y suficiente sobre las características esenciales del producto que estaba adquiriendo. Un consumidor no puede aceptar unas condiciones que nunca le fueron explicadas.
Lo que más me decepciona no es únicamente el estado del colchón tras un periodo de uso tan corto, sino la actitud mostrada por la empresa una vez surgió el problema. El servicio posventa ha estado orientado a ofrecer excusas en lugar de buscar una solución justa para un cliente que actuó de buena fe.
Quiero destacar además que, hasta que ocurrió esta situación, siempre tuve una buena imagen de Dormitienda. De hecho, he recomendado personalmente esta cadena a más de cinco personas, varias de las cuales realizaron sus compras en la misma tienda donde adquirí este colchón. Precisamente por esa confianza, la sensación de decepción y engaño es todavía mayor.
Como consumidor me siento engañado, insuficientemente informado y desprotegido. Considero que la información esencial sobre el estado del producto fue omitida durante la venta con el fin de facilitar su comercialización, mientras que posteriormente esa misma circunstancia se utiliza para rechazar cualquier reclamación.
Finalmente, deseo que mi experiencia sirva de advertencia a otros consumidores. Mi recomendación es que, antes de adquirir un colchón o cualquier otro producto de exposición o no, soliciten por escrito todas las condiciones de venta y garantía, ya que la información facilitada verbalmente puede no coincidir con la que posteriormente aplica la empresa cuando surge un problema.