Quiero dejar constancia pública de mi experiencia con INTEGRA ENERGÍA porque considero que fui víctima de una contratación realizada mediante engaño y suplantación de identidad.
Recibí una llamada telefónica, no solicitada, de una persona que afirmó llamar de Endesa, mi comercializadora en ese momento. Me dijeron que habían detectado un supuesto sobrecargo en mis facturas y que llamaban para corregirlo y realizar la correspondiente devolución.
Durante la conversación pregunté varias veces expresamente si realmente estaban llamando de Endesa. También dejé muy claro que no tenía ninguna intención de cambiar de compañía. Me aseguraron que seguiría siendo cliente de Endesa y que continuaría recibiendo mis facturas de Endesa.
La persona que me llamó disponía de numerosos datos personales y datos relacionados con mi suministro, lo que reforzó mi convicción de que estaba hablando realmente con Endesa.
Posteriormente descubrí que, sin que esa fuera mi intención, habían tramitado un cambio de comercializadora a INTEGRA ENERGÍA.
Recibí entonces un correo electrónico de Endesa informándome de que había cursado la baja con ellos. Días después, Endesa volvió a llamarme para preguntarme por qué había solicitado la baja. Les expliqué inmediatamente que yo no había querido cambiar de compañía y que había sido engañado durante una llamada en la que se habían hecho pasar por Endesa.
Endesa actuó inmediatamente: anuló mi relación con INTEGRA ENERGÍA y volvió a darme de alta con Endesa, que era y sigue siendo mi voluntad.
Pero el problema no terminó ahí.
Recibí una primera factura de INTEGRA ENERGÍA por 225,22 €, una cantidad muy superior a lo que normalmente pago.
Lo especialmente llamativo es que, mientras el importe correspondiente a la energía consumida era de solamente 25,53 €, aparecía además un cargo de 168,92 € identificado de forma poco clara como “OTROS SIN IVA”.
Es decir, la supuesta llamada para solucionar un supuesto sobrecargo y realizar una devolución terminó con una factura de 225,22 €, sin que se produjera ninguna devolución y con un cargo de 168,92 € cuyo concepto no considero suficientemente claro.
Ante esta situación, ordené a mi banco que devolviera la factura y que bloqueara cualquier nuevo intento de cobro.
Posteriormente se produjo un segundo intento de cobro. Según pude comprobar, el número final de la factura había sido modificado, aparentemente para que pareciera una factura diferente, y conseguí igualmente devolver el cargo y bloquearlo.
Considero que lo ocurrido es de extrema gravedad: una llamada en la que se afirmó representar a Endesa, insistencia por mi parte en que no quería cambiar de compañía, garantías de que seguiría siendo cliente de Endesa y, finalmente, un cambio de comercializadora que yo no pretendía realizar.
Por todo ello, quiero dejar constancia pública de mi experiencia y advertir a otros consumidores:
Si reciben una llamada supuestamente de su compañía eléctrica informándoles de un supuesto sobrecargo, regularización o devolución, recomiendo que no acepten ningún cambio ni proporcionen ninguna confirmación durante la llamada sin verificar directamente con su compañía, utilizando un número de teléfono oficial.
Dispongo de documentación relativa a las comunicaciones, facturas y actuaciones posteriores de Endesa e INTEGRA ENERGÍA.
Mi intención al publicar esta experiencia no es otra que dejar constancia de los hechos y advertir a otros consumidores para que no puedan encontrarse en una situación similar.