Con fecha 9 de octubre, el vehículo Mitsubishi con matrícula 3277 BBT ingresó en las instalaciones de Autoelectricidad Roberto presentando problemas de consumo eléctrico. Tras una primera comprobación del fallo, se elaboró un presupuesto inicial de 5 horas de mano de obra, más la sustitución de una centralita y un fusible, por un importe de 526€ más IVA. Este presupuesto fue comunicado telefónicamente al cliente, quien lo aceptó.
Tras recibir la centralita y proceder a su montaje, los técnicos comprobaron que la instalación eléctrica interna del vehículo se encontraba quemada. De forma inmediata se paralizó la intervención y se avisó al cliente. El cliente se personó en el taller para comprobar visualmente el alcance de los daños y, tras la revisión, dio instrucciones expresas de continuar para determinar el alcance total de la avería.
Siguiendo sus indicaciones, se prosiguió con la localización del consumo, detectando que la instalación estaba quemada desde la radio hasta la centralita del motor. Una vez evaluado el daño real, se emitió un nuevo presupuesto de 2.350€ más IVA. Ante este nuevo importe, el cliente consultó el coste acumulado hasta ese momento, correspondiente a 10,5 horas de trabajo. Al día siguiente comunicó que rechazaba la reparación y solicitó que se volviera a montar el vehículo para retirarlo. El taller procedió al montaje del cableado y salpicadero para su entrega y facturó exclusivamente las horas empleadas en el diagnóstico y localización de avería.
En la oficina se le explicó al cliente que no se le había sustituido ni cobrado la centralita nueva porque, al no reparar el cortocircuito, esta se habría vuelto a quemar inmediatamente. La pieza fue devuelta al proveedor sin coste alguno para el cliente.
La factura emitida corresponde de manera estricta al tiempo real empleado en el diagnóstico técnico de una avería eléctrica compleja, así como a las labores de desmontaje y posterior montaje solicitadas para la retirada del vehículo. En fallos eléctricos, es habitual presupuestar una primera intervención basada en la sintomatología inicial, pero al desmontar pueden aflorar vicios ocultos como el cableado quemado detectado en este caso. Lo facturado no es una reparación fallida, sino horas de diagnóstico y localización de avería plenamente justificadas y ejecutadas.
El taller ha actuado con absoluta transparencia. Tal y como exige la normativa actual, al aparecer nuevas averías o defectos ocultos durante la intervención, los trabajos se detuvieron y se informó de inmediato. La suma de horas adicionales se generó única y exclusivamente porque el cliente, tras ver el coche en el taller, dio la orden expresa de seguir investigando el alcance de los daños.
Lejos de buscar un cobro indebido, el taller protegió los intereses económicos del cliente. Podía haber instalado la centralita nueva (lo que habría sumado 160€ más a la factura), pero el buen criterio profesional determinó no hacerlo para evitar que se quemara instantáneamente debido al cortocircuito no resuelto. El hecho de que el coche se entregue en el mismo estado es la consecuencia natural de rechazar el presupuesto final, pero no exime del pago por el trabajo de desmontaje, rastreo eléctrico y montaje final.
El cliente indica en su escrito un coste de 88€ la hora. Como refleja la factura FAC26-1273, la tarifa base es de 72,50€/ hora, que con el 21% de IVA correspondiente asciende a los 87,72€ mencionados, estando los cálculos y los impuestos aplicados con total corrección legal, y previamente avisados en nuestra cartelería informativa-
Por todo lo expuesto, el importe cobrado de 925,89€ está íntegramente justificado. Corresponde al trabajo efectivamente realizado, debidamente informado y expresamente autorizado por el cliente para el diagnóstico del vehículo. En consecuencia, el taller ha actuado conforme a la normativa, con transparencia y profesionalidad, por lo que no procede acceder a la devolución de cantidad alguna.
El 03/11/2026 a las 16:15,
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